Se calcula que, en España, una mujer es violada cada ocho horas. Y eso solo en un único país. En otro ámbito, entre un diez y un veinte por ciento de la población ha sufrido algún tipo de abuso sexual en la infancia.

Estos datos reflejan que la violación y el abuso sexual son delitos que no son tan infrecuentes como la mayoría de la gente parece pensar. Pero estos actos no ocurren siempre de la misma forma: quienes llevan a cabo estos actos, el tipo de relación que mantienen con la víctima y los elementos empleados en el forzamiento de la acción divergen en gran medida, de manera que puede considerarse que existen muy diversos tipos de violación y violencia sexual.

Conceptualizando violación y violencia sexual

Se considera violencia sexual toda aquella situación en la que un individuo es obligado a mantener relaciones sexuales con otro en contra de su voluntad, empleando quien obliga la fuerza, amenazas, menoscabo físico o psíquico de la víctima, chantaje o coacción.

Una de las formas de violencia sexual más conocidas es la violación, en la que se lleva a cabo el acto sexual de manera forzada. También se incluye dentro de esta categoría todo aquel tipo de relación sexual en la que uno de los sujetos no es capaz de dar o negar su consentimiento debido a alteraciones de conciencia, falta de ella o incapacidad para comprender o hacerse responsable de los propios actos.

Efectos psicológicos y legales

Este tipo de actos son un delito grave fuertemente penado por ley que pueden producir graves alteraciones a quienes las sufren, tanto a corto como a largo plazo. Estas alteraciones son tanto físicas como psíquicas y emocionales, produciendo una interferencia muy significativa en la actividad normativa de la víctima. Es frecuente la aparición de reexperimentación de lo sucedido, sentimientos de acortamiento de futuro, un elevado nivel de ansiedad y episodios disociativos. Uno de los trastornos más frecuentes que sufren quienes resultan sexualmente agredidos es el trastorno por estrés postraumático.

Muchas de las personas que sufren estos delitos no son capaces de denunciarlos debido a un cúmulo de circunstancias tales como la autoculpabilización, el miedo a represalias, el miedo a no ser creído o la ausencia de apoyo social. De hecho, se calcula que entorno a un 80% de casos no son denunciados, si bien en los últimos tiempos ha habido un repunte del número de denuncias llevadas a cabo.

Tipos de violación y violencia sexual

Si bien el concepto fundamental del acto va a ser en todos los casos el mismo, las características de cada tipo de agresión sexual pueden ser muy diferentes. 

Es por ello que es posible establecer la existencia de diferentes tipos de violación o agresión sexual. A continuación se mencionan algunas de ellas.

1. Violación por parte de cónyuge o pareja

En muchas ocasiones las violaciones o agresiones sexuales son cometidas por sujetos con quienes la víctima sostiene una relación de pareja. En estos casos el violador suele creer poseer un cierto derecho a disponer sexualmente de su pareja, ignorando la opinión y el consentimiento de ésta al respecto. 

Se utiliza la amenaza, la minusvaloración, la manipulación, la coacción o la fuerza bruta para consumir el acto sexual. Se trata de un tipo de maltrato físico y psicológico a veces llevado a cabo como mecanismo de manifestación de poder o incluso como intento de un maltratador de reconciliarse por la fuerza.

2. Agresión sexual a individuos con alteraciones de consciencia

Algunas de las violaciones que se llevan a cabo están vinculados a estados en que el sujeto sexualmente agredido no se encuentra en condiciones de dar o no su consentimiento por no tener el suficiente nivel de consciencia. Este tipo de violaciones pueden ocurrir mientras la víctima duerme o se encuentra convaleciente por una enfermedad, intoxicación en que no es capaz de percibir la situación correctamente.

Dentro de esta categoría podemos encontrar la agresión sexual llevada a cabo mediante el uso de sustancias. Este tipo de agresión sexual se refiere a la utilización de sustancias (incluyendo alcohol y otras drogas) con efectos psicoactivos con el fin de alterar el nivel de conciencia de la víctima y consumar el acto aprovechándose de dicha alteración.

3. Agresión sexual infantil

La pederastia es un crimen en el que se un menor de edad es utilizado como objeto sexual por parte de un adulto, aprovechándose éste de la diferencia en edad, conocimiento, madurez y/o poder.

Generalmente es llevada a cabo por personas pertenecientes al entorno cercano, con lo que la agresión sexual se da en un contexto de abuso de confianza. Si bien en ocasiones se emplea la fuerza física en su mayoría se aprovecha la vinculación existente entre víctima y atacante o entre atacante y allegados a la víctima, utilizando la manipulación y la coacción. En el caso de la agresión sexual infantil, el menor no es lo suficientemente consciente de lo que supone una relación sexual como para ser capaz de dar o negar su consentimiento.

4. Estupro

Se denomina estupro a la práctica de actividades sexuales entre un adulto y un menor de edad en el que este último da su consentimiento a la consumación del acto debido a la seducción y manipulación llevada a cabo por el mayor de edad. La diferencia básica con la agresión sexual infantil es que mientras que en esta el menor no es consciente de lo que implica mantener relaciones sexuales, en el estupro sí.

5. Agresión sexual incestuosa

Generalmente vinculada a la práctica de la pederastia o a la agresión sexual infantil, este tipo de abuso se lleva a cabo por las personas más significativas de la víctima de agresión sexual, aprovechándose de dicha relación para manipular al individuo y forzar su consentimiento. En ocasiones se lleva a cabo por la fuerza, con el conocimiento de que es poco probable la denuncia debido a la importancia del agresor para el agredido.

6. Agresión a personas con discapacidad

En muchos casos las personas con discapacidad pueden ser víctimas de acoso y agresión sexual. Debido a su discapacidad, un agresor puede encontrar mayores facilidades para forzar una relación sexual. Uno de los casos más frecuentes de este tipo de agresión sexual se da hacia personas con discapacidad intelectual.

Aun si pueden llegar a consentir el acto sexual, si el agresor se aprovecha de una diferencia en las capacidades intelectuales y de la falta de comprensión del acto para coaccionar al individuo y manipularlo estaría llevando a cabo un abuso catalogable como violación.

7. Agresión sexual a ancianos

Las personas de la tercera edad también son víctima frecuente de abusos sexuales. Debido a una capacidad física más reducida que en la juventud, los ancianos son una población a la que algunos violadores pueden tener fácil acceso y pueden ser más dominados a nivel físico. 

Además, en muchos casos los abusadores pueden llegar a aprovecharse del estado de deterioro cognitivo propio de individuos con demencia avanzada, habiendo un abuso de poder.

8. Agresión sexual instrumental

Este tipo de violación se refiere a aquella cuyo objetivo no es específicamente la obtención de gratificación, sea esta sexual o derivada de la necesidad de poder, sino que se lleva a cabo con un objetivo específico. Ejemplos de ello son la obtención de un beneficio económico o causar daños a terceros vinculados con la víctima.

9. Agresión sexual como delito de odio

En ocasiones se emplea la violación como método de ataque o humillación hacia una persona perteneciente a un colectivo concreto. Este tipo de agresión sexual incorpora un componente de odio o desprecio hacia dicho colectivo. Ejemplos de ello se puede encontrar en la violencia sexual contra mujeres, contra personas del colectivo LGTB o contra individuos pertenecientes a minorías étnicas.

10. Acoso sexual

En el acoso sexual el sujeto agresor procede a manifestar una serie de conductas y actitudes que provocan en la víctima sensaciones de miedo, inseguridad o angustia. Si bien no tiene porque conllevar la presencia de un contacto sexual real (es decir, puede o no incluir la presencia de violación), las conductas manifestadas afectan al desarrollo habitual de la actividad de la víctima.

El tipo de conductas llevadas a cabo incluye la solicitud de relaciones sexuales, aproximaciones y/o tocamientos no deseados, contactos de tipo lascivo persistentes, promesas o realización de favores a cambio o con intención de forzar relaciones o uso de coacción directa o indirecta. Suele producirse en ambientes académicos o laborales.

11. Violación por parte de desconocidos

Este tipo de violación es uno de los más conocidos por la mayoría de la población, si bien es una de las menos comunes. En él, una persona sin una vinculación previa con la víctima utiliza la fuerza, las amenazas, la coacción u otros medios para obligarla a mantener relaciones sexuales.

El agresor puede haberse citado con la víctima con algún propósito diferente, acabar de conocerla o incluso asaltarla directamente. La violación puede ser llevada a cabo en la calle, un local público, un vehículo o incluso en el domicilio de la víctima si ésta es atacada en su casa (con o sin allanamiento de morada). En algunos de estos casos se utilizan sustancias psicoactivas.

12. Violación en grupo

Situación en el que un grupo de individuos decide forzar a una o más personas a mantener relaciones sexuales, aprovechándose de la fuerza y el número de individuos para intimidar o incluso forzar físicamente a acometer el acto sexual.

13. Violación durante guerras

Se produce un elevado número de violaciones durante guerras y conflictos bélicos. Al margen del abuso sexual cometido como método de obtención de gratificación sexual o de dominancia por parte del abusador, en muchos casos las violaciones son alentadas de cara a disminuir la moral de la población local, de manera que se facilite el conflicto y se mine la resistencia por parte del bando agredido.

14. Explotación sexual

Otro tipo de violencia sexual es la que se lleva a cabo haciendo que la víctima mantenga relaciones forzadas con otra u otras personas, obteniendo el explotador beneficios de dicha relación y siendo éste el que fuerza o incita a la víctima al mantenimiento de relaciones. La prostitución forzada es uno de estos tipos de violencia.

Referencias bibliográficas:

  • Burguess, A. G.; Burgess, A.W.; Douglas, J. & Ressler, R. (1992). Crime Classification Manual. Lexington Books.
  • Krug, E.G. et al. (2002), eds. World report on violence and health. Geneva, World Health Organization.
  • Marshall, W. (2001). Agresores sexuales. Estudios sobre la violencia. Ed. Ariel. p. 107.
  • Organización Mundial de la Salud (2013). Comprender y abordar la violencia contra las mujeres. Violencia sexual. Organización Panamericana de la Salud y Organización Mundial de la Salud.
  • Organización Mundial de la Salud. (2011). Violencia contra la mujer: violencia de pareja y violencia sexual contra la mujer. Nota descriptiva N°. 239. Actualización de septiembre de 2011. Ginebra, Organización Mundial de la Salud.