El maltrato psicológico es a menudo el tipo de maltrato más difícil de reconocer porque sus cicatrices no son visibles a simple vista. A diferencia del maltrato físico y sexual, éste no deja marcas, heridas u otras evidencias físicas.

Por otro lado, el maltrato psicológico puede darse en diferentes ámbitos de la vida: pareja, familia, escuela (bullying), trabajo (mobbing)... Independientemente de donde se manifieste este fenómeno, los efectos a largo plazo pueden ser duraderos, invisibles, devastadores e incluso pueden acompañar a la persona afectada para resto de su vida, especialmente si el abuso se produce en edades tempranas o no es tratado por un profesional de la salud mental.

Efectos invisibles del maltrato psíquico

Pero... ¿cuáles son las consecuencias invisibles del maltrato psíquico? ¿Qué efectos negativos produce el maltrato psicológico en la víctima? En las siguientes líneas puedes encontrar las respuestas a estas preguntas.

1. Baja autoestima

La baja autoestima de la víctima puede ser en muchos casos el detonador de este tipo de maltrato, especialmente en las relaciones de pareja, donde se puede manifestar una gran dependencia emocional cuando la personas se valora a sí misma de manera negativa. Pero la autoestima baja también es una consecuencia que puede sufrir la persona maltratada.

Según una investigación que fue publicada en el Journal of Emotional Abuse en el año 2005, fruto de esta situación, la confianza en uno mismo y la autovaloración de la personas que es víctima del maltrato psicológico se convierte en negativa. 

Los maltratadores psicológicos, frecuentemente, se centran en la debilidad de la víctima, atacándola constantemente sin piedad. Ya sea su apariencia física, su peso, su inteligencia… El maltratador repite constantemente el mensaje de que la víctima no vale nada.

2. Ansiedad y estrés

Otra de las investigaciones del Journal of Emotional Abuse concluye que las personas que sufren maltrato psíquico presentan altos niveles de ansiedad y estrés post-traumático. Gran parte de la manifestación de esta sintomatología tiene su raíz en la negación de la realidad por parte de la víctima. 

Muchas personas que sufren esta forma de maltrato incluso no son ni conscientes de que el daño que sufren no es culpa suya ni forma parte del desarrollo natural de su día a día, pues es más sigiloso y más difícil de detectar que el maltrato físico. De hecho, incluso puede llegar ser complicado plantearse poner una denuncia.

3. Problemas de sueño

Otra de las consecuencias del maltrato psicológico es la inestabilidad del sueño, que mucha veces se asocia a la ansiedad y el estrés, y que puede llegar a manifestarse con pesadillas. El mismo estudio concluye que la negación y la situación de desamparo de las víctimas de maltrato psíquico puede causar trastornos del sueño.

4. Soledad

Las víctimas de maltrato psíquico suelen sufrir una gran tendencia a la soledad y aislamiento. Por ejemplo, en caso de las relaciones de pareja, el maltratador puede intentar cortar la comunicación que la víctima tiene con su familia, y en los casos de bullying o mobbing, la víctima suele sufrir un daño en su reputación, pues el maltratador se encarga de que así sea. El aislamiento y la soledad, agrava todavía más la situación y dificulta que se pueda poner fin al problema.

5. Sentimiento de culpa

Es posible que la víctima, al encontrarse sola y al tener una baja autoestima, acabe culpándose a sí misma por lo que ocurre, y no es nada extraño que el acosador también realice conductas que tengan como objetivo que la persona maltratada se autoculpe. Por ejemplo, en casos de maltrato psicológico en la pareja ocurre con frecuencia un fenómeno llamado chantaje emocional, en el que la víctima es manipulada con facilidad

6. Depresión

Sin duda, es muy frecuente que las personas que son víctimas del maltrato psicológico terminen sufriendo un estado depresivo. Y no es nada extraño teniendo en cuenta que su autoestima queda seriamente dañada, que se encuentran en situación de soledad y que constantemente están sufriendo una situación traumática.

7. Ideación suicida

La depresión y la situación de maltrato pueden llevar muchas veces a ideas suicidas. En los últimos tiempos, por ejemplo, una voz de alarma ha sonado por los casos de bullying acontecidos en algunos centros escolares. 

8. Abuso de sustancias

El abuso de sustancias también puede aparecer en las personas que son víctimas de maltrato psíquico, pues es una manera de evitar afrontar la realidad y es otra forma de negación. También es frecuente que este fenómeno se manifieste en la edad adulta cuando los individuos han sido víctimas de acoso psicológico de pequeños.

9. Agresividad desmesurada

En otras ocasiones, la rabia y la ira que sienten algunas personas que han sufrido este tipo de maltrato pueden provocar la aparición de agresividad desmesurada. Especialmente en niños víctimas de maltratos, esta agresividad puede acompañarlos para el resto de su vida. 

10. Dificultad con otras relaciones interpersonales

Un estudio publicado en el Journal of Emotional Abuse afirma que las personas que son víctimas de maltrato psíquico tienen serias dificultades para tener relaciones interpersonales sanas. El motivo de esto es que su confianza en los demás se ve mermada, y muchas son incapaces de tener lazos afectivos cercanos con otros individuos.

11. Mutismo emocional

El sufrimiento que padecen las víctimas de maltrato psíquico es tal que tienen serias dificultades para expresar sus emociones. A veces por vergüenza y a veces porque el sufrimiento del asedio psicológico al que se han visto sometidos ha dado como resultado que pierdan la confianza en otras personas. La imposibilidad de expresar los sentimientos se conoce como mutismo emocional o alexitimia.

12. Trastornos psicosomáticos

El mutismo emocional y el estrés pueden causar muchas veces una serie de trastornos psicológicos y orgánicos. Uno ellos es el trastorno psicosomático, que se caracteriza por una sintomatología física que se cree que es causada o agravada por factores mentales. Los estados de ánimo negativos que no expresamos pueden inhibir o activar sistemas orgánicos que mantenidos en el tiempo pueden dar lugar a este tipo de trastornos.