Drogas y adicciones

Psilocibina: definición y efectos de este componente de los hongos alucinógenos

Este compuesto es conocido por encontrarse en ciertas especies de hongos que son usados como droga.

Psilocibina: definición y efectos de este componente de los hongos alucinógenos
Arturo Torres Arturo Torres Psicólogo

El funcionamiento del cerebro humano es altamente complejo, y esto implica que en él participan una amplísima variedad de sustancias y elementos químicos. Normalmente, estos compuestos diminutos trabajan de manera coordinada haciendo que se mantenga un cierto equilibrio en los procesos mentales. Sin embargo, hay algunas sustancias que, cuando llegan desde el exterior del organismo, alteran totalmente el funcionamiento de las neuronas.

La psilocibina es uno de esos compuestos que, al entrar en el sistema nervioso, afectan profundamente a su funcionamiento global. Concretamente, es famosa por su efecto psicoactivo.

En este artículo veremos qué es la psilocibina, cuáles son sus efectos y por qué los hongos alucinógenos que la contienen se han vuelto populares.

¿Qué es la psilocibina?

La psilocibina es un alcaloide que se encuentra de manera natural en ciertos tipos de setas, las cuales son conocidas por ser hongos alucinógenos.

El consumo de estas setas a modo de droga recreativa se debe a sus efectos alucinógenos, los cuales llevan a muchas personas a ingerir las setas por el mero interés que despiertan estas experiencias; algunos usuarios lo definen como soñar o pasar a ser conscientes de otras realidades, utilizando un léxico vinculado al misticismo.

Sin embargo, los efectos de la psilocibina no necesitan ser explicados mediante las creencias mentalistas y dualistas. De hecho, aunque no se sabe exactamente lo que ocurre cuando esta sustancia entra en el cerebro, sí se conocen los mecanismos básicos por los que causan síndromes transitorios basados en las alucinaciones. Veámoslo.

¿Cómo actúa en el cerebro?

El cerebro está, en parte, formado por neuronas, las cuales se comunican entre sí intercambiando una serie de sustancias químicas llamadas neurotransmisores. La cantidad y la temporalidad con la que una neurona recibe distintos tipos de neurotransmisores determina cuál será su patrón de activación, el cual a su vez será "pasado en cadena" a otras células nerviosas que terminarán liberando neurotransmisores, etc.

La psilocibina hace que al menos uno de estos neurotransmisores, la serotonina, tenga unos efectos más intensos sobre ciertas neuronas. Digamos que este compuesto psicoactivo tiene un efecto agonista de la serotonina, ya que hace que haya más receptores neuronales que desencadenen un tipo de activación que solo se debería dar cuando esta sustancia está presente en cantidades normales.

El hecho de que estas neuronas reciban órdenes por parte de la serotonina que son a destiempo y no parten del equilibrio que mantiene el propio organismo hace que aparezcan alucinaciones.

Los efectos de la psilocinina

Los principales efectos de la psilocibina empiezan entre 15 y 50 minutos después de consumir oralmente la sustancia (si bien depende también del estado del estómago), y pueden durar hasta 8 horas. Son los siguientes.

Cambia la percepción del tiempo

Hay estudios que sugieren que entre los efectos comunes de esta sustancia psicoactiva se encuentra la experimentación diferente del paso del tiempo, haciendo que pase más rápido o más despacio de lo normal, o incluso que se creen momentos de confusión al dar la impresión de que se ha entrado en un bucle temporal.

Expande la conectividad neuronal

La psilocibina hace que partes del cerebro que normalmente no están muy conectadas entre sí empiecen a intercambiar señales con mayor frecuencia. Esto hace que la calidad de la percepción del entorno cambie completamente.

Es, a gran escala, algo que se parece bastante a lo que ocurre en personas con sinestesia, un fenómeno por el cual modalidades sensoriales s mezclan entre sí haciendo, por ejemplo, que ciertos sonidos sean percibidos a la vez que evocan la percepción de un color distinto para cada uno de ellos.

Concretamente, algunas de las partes del encéfalo en las que se ven indicios de mayor conectividad son el hipocampo y la corteza cingulada, áreas vinculadas con el almacenamiento de recuerdos pertenecientes a la memoria declarativa, por un lado, y a la experimentación de emociones y la creación de planes, por el otro.

Causa alucinaciones

Es la característica central de la psilocibina como elemento perteneciente a drogas psicoactivas. Estas alucinaciones pueden ser visuales, auditivas, táctiles y de todo tipo.

Genera experiencias místicas

Las alucinaciones que se dan con la psilocibina no son simples "películas" a las que el consumidor asiste como espectador. En muchas ocasiones la persona que ha comido hongos alucinógenos se implica emocionalmente con lo que veo, oye y toca, hasta llegar al extremo de creer que todo es tan o más real que lo que vivió antes de tomar la droga.

Esto hace que algunas de las alucinaciones sean interpretadas como revelaciones divinas, o roturas de la realidad, por las que asoma otra realidad alternativa.

Sus efectos a largo plazo: cambios de personalidad

Hay evidencias de que el consumo de psilocibina es capaz de producir cambios permanentes en los procesos mentales del consumidor. En concreto, cambios en la personalidad. Normalmente estos cambios se vinculan a una tendencia a la curiosidad por lo nuevo, seguramente motivada por las experiencias relacionadas con las alucinaciones.

¿Tiene potencial terapéutico?

En la actualidad se están conduciendo investigaciones que buscan explorar el posible potencial terapéutico de la psilocibina y otros compuestos de sustancias alucinógenas y de drogas como la LSD. Sin embargo, por su carácter reciente (hasta no hace tanto, en muchos países no se permitía investigar en esta línea), aún no hay resultados concluyentes, si bien sí hay motivos para creer que estos recursos pueden ser útiles en la práctica clínica en el futuro.

Etiquetas: Droga, Fármaco, Cerebro
Arturo Torres Arturo Torres Psicólogo

Licenciado en Sociología por la Universitat Autónoma de Barcelona. Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona. Posgrado en comunicación política y Máster en Psicología social.