Drogas y adicciones

Drogas inhalantes: tipos, efectos y síntomas de intoxicación

Pegamento, gasolina, disolventes... ciertas personas usan estos productos por su efecto psicoactivo.

Drogas inhalantes: tipos, efectos y síntomas de intoxicación
Alex Figueroba Alex Figueroba Psicólogo en Barcelona | Redactor en Psicología y Mente

El consumo por vía aérea de productos químicos como pegamentos y aerosoles es relativamente habitual en adolescentes de nivel socioeconómico bajo, y puede ser muy perjudicial. 

En este artículo veremos qué son las drogas inhalantes, qué tipos hay y cuáles son los síntomas y los riesgos de la intoxicación y el consumo abusivo de estas sustancias.

¿Qué son las drogas inhalantes?

Hablamos de drogas inhalantes para hacer referencia a una serie de compuestos químicos con usos comerciales o industriales (como la gasolina, los pegamentos o los disolventes) que en ocasiones son aspirados debido a que su consumo tiene efectos psicoactivos relacionados con su actividad depresora sobre el sistema nervioso central.

A pesar de que por lo general no se relacionan con la adicción y la dependencia farmacológica, las drogas inhalantes pueden ser muy perjudiciales para quien abusa de ellas, incluso si es de forma puntual: las dosis excesivas pueden llegar a causar la muerte, y el consumo crónico se relaciona con lesiones físicas y trastornos psicológicos permanentes.

El consumo de drogas inhalantes es más habitual en adolescentes (sobre todo entre los 9 y los 15 años aproximadamente) de nivel socioeconómico bajo. Con frecuencia estos jóvenes inhalan los productos en grupo, y los escogen por su escaso precio y la facilidad para acceder a ellos en comparación con otras sustancias psicoactivas.

Estos productos se consumen mediante métodos variados que dependen de sus características físicas: inhalándolos dentro de una bolsa, mojando trapos y aspirándolos por la nariz y por la boca, pulverizándolos directamente en estas vías (como sucede en el caso de los aerosoles), etc.

Síntomas de la intoxicación

El consumo de drogas inhalantes tiene efectos depresores en el sistema nervioso central; es por esto que sus síntomas y signos resultan similares a los que caracterizan a sustancias como el alcohol, los opiáceos o los fármacos de la clase de los ansiolíticos, sedantes e hipnóticos, entre los que encontramos las benzodiazepinas y los barbitúricos.

Así, según el DSM se puede considerar que una persona se ha intoxicado con inhalantes cuando el contacto con estas sustancias provoca cambios psicológicos (por ejemplo agresividad, disminución de la motivación, deterioro del juicio, déficits en la interacción social y descenso del rendimiento académico o laboral) y al menos dos de los siguientes signos:

  • Mareos, vértigo y trastornos del equilibrio
  • Movimientos incontrolables y repetitivos de los ojos (nistagmo)
  • Problemas de coordinación de la motricidad
  • Alteraciones en la articulación del habla
  • Marcha inestable
  • Cansancio, fatiga, somnolencia y letargia
  • Deterioro de los movimientos reflejos
  • Retraso psicomotor
  • Temblores
  • Debilidad muscular generalizada
  • Visión borrosa o doble (diplopia)
  • Descenso del nivel de conciencia hasta llegar a estupor e incluso coma
  • Sensaciones de euforia

Otros posibles síntomas de intoxicación son las alteraciones perceptivas y las alucinaciones en las modalidades visual, auditiva o táctil, las ideas delirantes, la presencia de ansiedad intensa y las distorsiones en la percepción del tiempo. Cuando la depresión del sistema nervioso central es muy intensa puede producirse la muerte por paro cardiaco o respiratorio.

Además el abuso de drogas inhalantes favorece la aparición de trastornos psicológicos como la depresión, los trastornos de ansiedad o la psicosis aguda. A largo plazo puede darse una cronificación de las alteraciones cognitivas que hemos mencionado, así como lesiones permanentes en el sistema nervioso central y periférico, en el hígado o en los riñones.

Sin embargo, las drogas inhalantes tienen un potencial adictivo muy bajo. Los casos en que se cumplen los criterios para el diagnóstico de dependencia farmacológica son escasos y no se ha identificado un verdadero síndrome de abstinencia (el principal factor que determina la adicción) asociado a la interrupción del consumo de este tipo de sustancias.

Tipos de sustancias volátiles

Existen muchos productos comerciales e industriales que son susceptibles de ser usados como drogas inhalantes. Si bien los efectos reforzantes de todos ellos son similares, enmarcándose en la categoría de sustancias depresoras, se diferencian en su perfil de efectos secundarios y en las posibles secuelas físicas y psicológicas que se asocian a su consumo.

1. Alcohol metílico (metanol)

El alcohol metílico es un compuesto químico que se utiliza para fabricar productos como pegamentos, anticongelantes y disolventes. Se trata, además, del alcohol con una estructura más simple. El abuso de metanol se asocia con la aparición de debilidad física, dolores de cabeza y ceguera entre 6 y 30 horas tras el consumo, y puede causar la muerte.

2. Cetonas

El inhalante más relevante dentro de esta clase es la acetona o propanona, que se emplea como componente de plásticos, disolventes, pegamentos, colas, desengrasantes, medicamentos… Su consumo provoca una irritación característica y grave de la piel, de las mucosas y de los ojos; se ha denominado a este fenómeno “síndrome de los inhaladores”.

3. Ésteres

Los ésteres, como el acetato o etanoato de etilo (usado fundamentalmente como disolvente), tienen efectos similares a los de la acetona: provocan con gran frecuencia la irritación propia del síndrome de los inhaladores, si bien no de forma tan severa como en el caso anterior.

4. Anestésicos

El anestésico que se utiliza más comúnmente como droga inhalada es el tricloroetileno o TCE, que además sirve para fabricar disolventes, desengrasantes y quitamanchas, entre otros productos. El tricloroetileno puede provocar lesiones permanentes en el hígado, en los riñones y en los nervios, sobre todo en los craneales y de forma más particular el óptico.

5. Hidrocarburos alifáticos

Los hidrocarburos alifáticos como el hexano se encuentran en la gasolina, en disolventes y en pegamentos y colas. El abuso de estos potenciales inhalantes causa anemia, debilidad y atrofia en los músculos, déficits sensoriales (principalmente en la percepción táctil) y deterioro estructural del sistema nervioso.

6. Hidrocarburos aromáticos

Entre este tipo de hidrocarburos cabe destacar el tolueno, componente de gasolina, pegamentos, disolventes y desengrasantes. En este caso los síntomas de la intoxicación grave incluyen náuseas, dolor en el estómago, falta de apetito, temblores, obnubilación de la conciencia, ictericia y lesiones permanentes en el hígado, los riñones y el sistema nervioso.

Etiquetas: Droga, Trastorno
Alex Figueroba Alex Figueroba Psicólogo en Barcelona | Redactor en Psicología y Mente

Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona, mención en Psicología Clínica.