Esta variante de la cocaína suele venderse en forma de piedras formadas por cristales.

El mundo de las drogas nos muestra día a día que, en determinadas circunstancias, el comportamiento del ser humano puede llegar a ser tan irracional como autodestructivo. El hecho de caer una y otra vez en el consumo de una sustancia adictiva que poco a poco va adueñándose de la propia vida es un ejemplo de hasta qué punto un solo hábito es capaz de robarnos la libertad, sin la necesidad de estar encerrados.

Eso sí, no todas las drogas son igualmente adictivas y destructivas para el propio organismo. Normalmente, aquellas consumidas mayoritariamente por las clases bajas son las que tienen unos efectos más tóxicos y radicales en el cuerpo. En este artículo, en concreto, veremos cómo es la droga conocida como crack, una de las variantes de cocaína más comunes.

Crack: "la cocaína de los pobres"

La droga conocida habitualmente como crack es una variante de cocaína que se elabora habitualmente hirviendo juntos clorhidrato de cocaína y bicarbonato sódico. Al irse el agua en forma de vapor, el poso de cristales que queda es esta sustancia.

Normalmente, el crack es vendido teniendo aspecto de piedra compuesta por cristales minúsculos, y fácilmente se puede crear un polvo a partir de este material. Además, aunque el crack se asocie al blanco, estos cristales pueden ser de prácticamente cualquier color. Ahora bien, los grados de pureza de las piedras de crack varían mucho, y habitualmente se mezcla con sustancias muy diferentes, como el talco o las anfetaminas.

Se trata de una droga de uso recreativo y que, debido a su comercialización fuera de la legalidad, puede ser vendida totalmente adulterada y con elementos potencialmente mortales con una única consumición.

Modo de consumo

A deferencia de la cocaína en rayas, el crack es consumido de manera inhalada, calentándolo y fumándolo, normalmente con una pipa o un objeto similar. El nombre de esta droga viene del sonido a crujido que se produce cuando es calentada.

Los efectos de esta droga

El crack es una de las variantes de cocaína con unos efectos más potentes sobre el cuerpo. Por un lado, esta sustancia llega al cerebro de un modo más rápido que la cocaína convencional. De hecho, entra en contacto con las células nerviosas del encéfalo en cuestión de segundos, y en menos de un minuto los efectos llegan a su máximo.

Este pico o “subidón” también dura muy poco, de manera que en un tiempo que va de 5 a 15 minutos la persona que ha tomado crack nota cómo la euforia desaparece y se queda en un estado de agotamiento y malestar.

Esto se debe a que, al producirse el pico de los efectos euforizandes generados por el crack, el cerebro se ve inundado por una gran cantidad de dopamina, mientras que cuando los efectos de la droga desaparecen, la cantidad de este neurotransmisor se desploma hasta niveles inferiores a los que había antes de la consumición.

Síntomas habituales de su consumo

Entre los efectos más habituales del consumo de crack se encuentran la sensación de euforia, los ataques de pánico, el insomnio, alucinaciones, delirios persecutorios y paranoia. Y, entre los efectos más graves, se encuentran las convulsiones, los brotes psicóticos y los accidentes cardiovasculares derivado del repentino incremento del ritmo cardíaco.

A la práctica, las personas que consumen crack cumplen todas las características de los drogodependientes que actúan limitándose a seguir todos los pasos que hay que recorrer para volver a consumir lo antes posible. Entre estas conductas se encuentran los intentos de robo de dinero, la desestructuración de los horarios y problemas para mantenerse en el puesto de trabajo, el deterioro de las relaciones afectivas y sociales, incluyendo aquellas que involucran amigos y familiares, etc.

En cuanto a los síntomas cognitivos y emocionales, son frecuentes tanto los cambios de humor como la negación del problema, dado que mostrar este "punto débil” es visto como algo que puede hacer que otras personas impidan que esta vuelva a consumir crack. En esos breves momentos de euforia, quien ha consumido crack muestra frecuentemente alegría y plena confianza en las propias capacidades (muchas veces, hasta extremos delirantes), mientras que cuando se pasa el efecto aparecen síntomas depresivos e inseguridades. Por supuesto, cuanto más tiempo se pase consumiendo crack peor es el pronóstico y más difícil será mantenerse lejos de esta droga.

El potencial adictivo del crack

Tal y como hemos visto, el crack tiene efectos euforizantes tan inmediatos como fugaces. Esto, a la práctica, hace que quien la consume intente hacerse con otra dosis de esta droga unos minutos después de haber consumido, dado que los cambios en el organismo se producen de un modo muy súbito.

Actualmente se cree que el crack es una de las drogas más adictivas tanto por el tipo de hábitos que son promovidos por esta inmediatez de los efectos, como por su composición química y la rapidez con la que puede aparecer la dependencia. De hecho menos de 3 consumiciones son capaces de generar un fuerte craving y malestar general causado por la ausencia de esta droga en sangre.