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El Trastorno de oposición desafiante (TOD) es un patrón disfuncional de conducta desobediente, desafiante y hostil hacia las figuras de autoridad que algunos niños y niñas presentan.

En ocasiones, también se emplean expresiones como “niños emperadores” o "Síndrome del niño emperador” para referirse a este tipo de conductas en la infancia.

Causas del Trastorno de oposición desafiante

Es un trastorno cuya incidencia es mayor en niños que en niñas. Varias investigaciones han dado a conocer que el TOD afecta a un 20% de los niños de entre 5 y 10 años. No obstante, psicólogos educativos y pedagogos coinciden en que esta cifra podría estar algo exagerada debido a distintos sesgos a la hora de valorar este tipo de conductas y compararlas con las del comportamiento infantil que se considera normal.

El Trastorno de oposición desafiante suele tener su inicio hacia los 8 años de edad, pero dependiendo del caso, puede incluso debutar a la edad de 4-5 años. Se suele señalar que es una conducta disfuncional que es causada por la combinación de factores biológicos, psicológicos y ambientales.

Síntomas del TOD

  • El niño no obedece a las órdenes de los adultos
  • Rabia y rencor hacia otras personas
  • Tendencia a discutir con los adultos
  • Culpa a los demás de sus propios errores y fallos
  • Mala relación con sus pares: tiene pocos o ningún amigo porque se apartan de él
  • Se mete en problemas en el colegio
  • Poca tolerancia a la frustración
  • Poca paciencia
  • Suele vengarse si considera que ha recibido algún agravio
  • Se muestra altamente susceptible

Para saber si un niño padece Trastorno de oposición desafiante, deberá repetir su patrón de conducta durante por lo menos 6 meses, encajar dentro de por lo menos la mitad de los síntomas descritos arriba, y transgredir claramente los límites de mala conducta habitual de la infancia.

El conjunto de conductas deberá diferenciarse signiticativamente de los otros niños de edades parecidas y mismo nivel de desarrollo cognitivo. El comportamiento deberá repercutir en problemas notables en el entorno escolar o en sus relaciones interpersonales.

Detección y diagnóstico

Los niños que presentan una sintomatología que encaja con el TOD deben ser valoradas por un psiquiatra o un psicólogo.

Tanto si hablamos de niños como de adolescentes, existen ciertas psicopatologías que pueden acarrear síntomas y conductas muy parecidas a las del Trastorno de oposición desafiante, y que por tanto deben ser tomadas en consideración:

Terapia y tratamiento para el TOD

Quien mejor puede evaluar y trazar un tratamiento eficaz para este tipo de casos es un profesional cualificado de la salud mental, experto en terapia individual y en trastornos del desarrollo y familias. Por su parte, los padres también deben aprender una serie de pautas y consejos para gestionar y mejorar la conducta del niño.

También existen algunos fármacos que pueden administrarse en casos en que el TOD sea una consecuencia de otra psicopatología base, como por ejemplo la depresión o la psicosis infantil. En cualquier caso, el tratamiento farmacológico siempre debería ser la última opción, puesto que la terapia psicológica y familiar reportan unos buenos niveles de efectividad para ir corrigiendo este trastorno.

Expectativas y posibles complicaciones

La terapia psicológica puede tener un buen efecto en la mayoría de los casos, pero existen casos de niños especialmente problemáticos cuyo patrón conductual está más consolidado. Los niños con Trastorno de oposición desafiante pueden ir creciendo hasta llegar a la edad adolescente y adulta arrastrando trastornos de conducta.

En algunos casos, el niño con TOD puede desarrollar un trastorno de personalidad antisocial en su adultez.

A fin de tratar cuanto antes el trastorno para que el pronóstico sea favorable, consulte con su médico, psicólogo o psiquiatra si tiene dudas sobre si su hijo podría estar adoptando patrones de conducta propios del TOD.

Prevenir el Trastorno de oposición desafiante

Como padres, debemos ser coherentes a la hora de poner reglas y límites a nuestros hijos en el entorno del hogar. Además, hay que aplicar castigos equivalentes a la travesura del pequeño; nunca hemos de ser demasiado severos o contradictorios con los premios o castigos.

Los niños aprenden, principalmente, por imitación. Esto significa que los padres, como referentes primarios para los niños, sirven de espejo para el desarrollo de ciertos patrones conductuales. Por tanto, debemos ser cuidadosos. Y por supuesto, hay que evitar ejercer maltrato o rechazo emocional porque podría ser un factor desencadenante de la aparición de este trastorno. 

También es importante fomentar que el niño goce de una buena autoestima para evitar que puedan surgir este tipo de conductas desadaptativas. Para este fin, te recomendamos que leas el siguiente artículo:

"10 estrategias para mejorar la autoestima de tu hijo"

Algunos artículos que pueden ayudarte a educar correctamente a tu hijo

Si tienes cinco minutos más de lectura, te aconsejamos que eches un vistazo a estos posts que te darán algunas claves para prevenir el TOD y lograr que tu hijo aprenda patrones de conducta adaptativos.

“Los 8 consejos básicos para no malcriar a tu hijo”

“Lidiar con niños difíciles: 7 consejos prácticos”

“Consejos para nutrir con inteligencia emocional a tus hijos”