La educación de los hijos es determinante para que éstos no crezcan como niños mimados. Muchos padres piensan que dándoles todo a sus pequeños conseguirán que estos crezcan sanos e intelectualmente estimulados, pero en realidad esta estrategia suele salir mal.

De hecho, mimar a los hijos puede ser perjudicial para el desarrollo de éstos y convertirles no solo en niños caprichosos, inconformistas y faltos de habilidades sociales, sino en adultos incapaces de gestionar la frustración. En la edad adulta, las consecuencias de haberlo tenido todo durante los primeros años pueden ser incluso peores que en la infancia, con serios problemas relacionales y una salud emocional pobre.

La culpa es, muchas veces, de los padres

Los padres muchas veces creen que hacen lo correcto, e incluso con las mejores intenciones, se puede malcriar a un hijo. Algunos de los comportamientos de los padres que pueden criar niños mimados son los siguientes:

  • Hacerles sentir como el centro del universo.
  • No reforzar su comportamiento positivo.
  • Reforzar conductas negativas.
  • No hacer cumplir las normas de manera coherente.
  • No imponer límites a los hijos.
  • Ceder ante los berrinches.
  • Hacerle regalos a los hijos cuando no toca.
  • Actuar (el padre) como un niño malcriado.

Puedes profundizar en estos puntos en este artículo: “Los 8 consejos básicos para no malcriar a tu hijo

¿Cómo son los niños mimados?

¿Cómo es posible reconocer a los niños mimados? En las siguientes líneas puedes encontrar una lista de señales para detectarlos.

1. Se enfadan frecuentemente y tienen rabietas constantes

Si algo caracteriza a los niños mimados es su actitud hacia los padres y otros individuos con los que se relacionan. Puesto que siempre consiguen lo que quieren, no necesitan desarrollar habilidades de negociación ni son capaces de entender que hoy otros puntos de vista diferentes a los suyos.

Tampoco son empáticos y si no tienen lo que quieren en el momento en el que lo quieren, se vuelven agresivos y sus rabietas afloran. Es fácil ver a un niño mimado incluso amenazando a sus padres, pues siempre piensan que tienen la razón y van ganando poder sobre los padres con el tiempo.

2. No les importa avergonzarte en público

Esta actitud en la que se enfadan con frecuencia y dan rienda suelta a sus rabietas no solamente se limita al entorno del hogar, sino que pueden llevarlo a cabo en cualquier lado, incluso en público. Muchas veces avergüenzan a sus padres con esta actitud en la que se aprecia que no entienden dónde están los límites de su comportamiento.

3. Evitas los conflictos a toda costa

Es fácil ver a los padres hartos, hasta punto de que muchas veces incluso evitan los conflictos y le dan la razón a los hijos.

Los pequeños saben que se saldrán con la suya, y… ¿entonces para qué cambiar? Esto se convierte en un círculo vicioso, en el que el niño sabe que consigue lo que quiere actuando así y el padre evita los conflictos con su hijo problemático, lo que reafirma el comportamiento de este último que mantiene esta conducta desafiante.

El niño entiende que su actitud recibe su premio constantemente y su comportamiento negativo es reforzado.

4. No ayudan

No adquirir habilidades sociales también afecta a la relación con los demás, por lo que los niños mimados no son colaboradores (no solo con los padres), sino que son más bien egoístas. No van a participar en las tareas del hogar porque no lo necesitan. Ellos van por libre, y esto se ve también en sus relaciones fuera de la familia.

5. Son desobedientes

La desobediencia es uno de los rasgos característicos de los niños mimados, pues siempre han hecho lo que han querido cuando han querido. Y es que a medida que pasan los años, más difícil se hace redirigir al niño hacia otro tipo de actitud y comportamiento. 

El patrón es de continua desobediencia y hostilidad hacia las figuras de autoridad, y ocasiona importantes problemas en la convivencia familiar.

6. Desafían constantemente

Además de desobedientes, estos niños son desafiantes, por lo que nunca aceptan un “no” por respuesta ni hacen nada que se les pida. Siempre se ponen a la defensiva y se vuelven agresivos. Son niños por lo general intolerantes, que no quieren seguir las normas e ignoran a los padres cuando estos se lo recriminan.

7. No muestran una actitud altruista

Compartir no siempre es fácil, especialmente a edades tempranas, pero muchos niños pueden mostrar conductas altruistas si son bien educados. A partir de los 4 años, es más frecuente que los pequeños comiencen a compartir sus juguetes o su comida con la gente que está a su alrededor. El egoísmo de los pequeños mimados hace que no sean niños a los que les gusta compartir.

8. Tienes que sobornarles para que se comporten como quieres

El ser desafiantes y no querer hacer nunca lo que se les pide, hace que siempre lleven la contraria. Cualquier cosa que se les pida se convierte en un drama y un conflicto, del que ellos siempre salen reforzados. Es por eso que muchos padres optan por sobornarles para que cumplan con sus expectativas. Por ejemplo, diciéndole “si comes la comida te llevaré al parque”.

9. Nada les satisface

Los niños mimados son niños que no valoran lo que tienen, porque siempre consiguen lo que desean. Son niños insatisfechos y que tienden a querer más y más. Esto no solo ocurre cuando son pequeños, sino que en la edad adulta siguen teniendo este comportamiento, lo que les convierte en personas tremendamente infelices.

10. Intentan controlarte a toda costa

Los niños mimados acaban teniendo control sobre sus progenitores, puesto que al final siempre se salen con la suya. Algunos de ellos directamente no hacen caso cuando se les pide algo, pero otros se enfrentan y ejercen control incluso con las figuras de la autoridad que forman parte de su familia. Si los padres deciden ceder para evitar conflictos, el niño recibe el mensaje de que tiene el poder para hacer lo que le apetezca.