La adquisición de las capacidades de comprensión y expresión lingüística es un proceso acumulativo que se inicia con el nacimiento del bebé. En cuanto llega al mundo el bebé empieza a oír los fonemas y a identificar las estructuras verbales que poco a poco irá adquiriendo por tal de comunicarse con quienes lo rodean y así cubrir sus necesidades.

En este artículo describiremos las etapas del desarrollo del lenguaje en niños pequeños, desde las primeras vocalizaciones indiferenciadas hasta la adquisición de los componentes complejos del habla que a largo plazo permitirán el perfeccionamiento de las capacidades comunicativas.

Las etapas del desarrollo del lenguaje

Las principales etapas de evolución del lenguaje on las siguientes:

1. El periodo preverbal o prelingüístico

Al principio de la vida los bebés emiten sonidos cada vez más comunicativos y cercanos al lenguaje. El habla maternal o maternés, caracterizada por un ritmo más lento, repeticiones frecuentes, frases más cortas, simplificación gramatical y una pronunciación clara, puede resultar de ayuda en el desarrollo progresivo de la comprensión lingüística del pequeño.

Las interacciones preverbales entre el bebé y otras personas son calificadas como protoconversaciones porque tienen una estructura similar a la de los diálogos. Este antecedente del lenguaje es complementado por respuestas no verbales como los gestos manuales o las expresiones faciales.

Entre los signos prelingüísticos destacan los “protos”. Los protoimperativos aparecen hacia los nueve meses; el bebé señala un objeto para indicar a otra persona que lo quiere. Hablamos de protodeclarativos, que se desarrollan a los doce meses, cuando un gesto similar tiene el objetivo de llamar la atención del adulto para que se fije en algo.

En el primer año de vida los sonidos de los bebés avanzan desde las primeras vocalizaciones reflejas, como gruñidos y llantos, hasta los arrullos (consonantes, vocales o combinaciones simples como “gu”) y el balbuceo, consistente en la producción de cadenas silábicas; inicialmente estas se repiten, pero más adelante se combinan sílabas distintas.

Las primeras palabras aparecen aproximadamente a los doce meses de vida. En esta época los bebés tienden a omitir y reemplazar fonemas, así como a acercar la pronunciación de dos consonantes sucesivas para facilitarla; esto se conoce como “asimilación”.

2. El periodo holofrásico

El término “holofrase” se utiliza para hablar de las frases constituidas por una sola palabra, que resultan características de la segunda etapa del desarrollo del lenguaje. Durante el periodo holofrásico las palabras cumplen funciones que más adelante corresponderán a las frases.

El significado de las holofrases depende en gran medida del contexto en que sean pronunciadas y del lenguaje no verbal. Así, si un bebé dice “bibe” probablemente esté pidiendo que le den el biberón, pero si lo señala es posible que quiera decir “Esto es un biberón”, por ejemplo.

La holofrase constituirá el núcleo del desarrollo lingüístico: a pesar de la falta de gramaticalidad de estas construcciones, su aparición indica que el bebé entiende que las verbalizaciones tienen como objetivo básico transmitir un significado determinado a otras personas.

Los bebés suelen alcanzar el periodo holofrásico cuando tienen más o menos un año. Más adelante su vocabulario aumentará de modo rápido e intenso y poco a poco empezarán a combinar diferentes palabras.

3. Las primeras combinaciones de palabras

El periodo holofrásico termina poco antes de los dos años. A esta edad el vocabulario del bebé se ha complejizado mucho, de modo que ya es capaz de combinar palabras y, por tanto, significados. De este modo aparecen por primera vez de forma explícita sujetos y predicados, si bien aún no está claro que el pequeño distinga entre categorías de palabras.

Entre los dos y los tres años los niños empiezan a combinar tres o más palabras de forma habitual, llegando a emitir frases sorprendentemente ricas. También aprenden a utilizar distintas entonaciones que les permiten usar el modo interrogativo, por ejemplo.

Las primeras combinaciones de palabras son conocidas como “habla telegráfica” porque los pequeños obvian los componentes menos informativos de las frases, como los determinantes y las conjunciones, dando prioridad a los verbos y a los sustantivos; estos últimos constituyen el grueso de las palabras aprendidas durante esta etapa de explosión lingüística.

4. Desarrollo del lenguaje avanzado

En el periodo comprendido entre los 16 meses y los 4 años, aproximadamente, el vocabulario de los niños aumenta de forma exponencial. Al llegar a esta edad su capacidad lingüística empieza a aproximarse a la de los adultos de forma progresiva, si bien serán necesarios bastantes años hasta que perfeccionen tanto el vocabulario como la gramática.

Existe una disociación entre la comprensión y la producción del lenguaje. En concreto, los niños pequeños son capaces de entender frases complejas que no podrán generar por ellos mismos hasta más de dos meses después.

Hay dos tipos de errores muy frecuentes durante la época de adquisición del lenguaje: las sobreextensiones y las infraextensiones. Los primeros son generalizaciones consistentes en usar una palabra para designar otros objetos, como llamar “perro” a todos los mamíferos; las infraextensiones o subgeneralizaciones son errores opuestos a estos.

A medida que los pequeños crecen tienen lugar distintos hitos que serán fundamentales para el desarrollo del lenguaje adulto. Entre otros, tienen gran importancia la identificación de las formas irregulares, la adquisición de los modos verbales y el progreso del conocimiento metalingüístico y metacognitivo.