Psicología educativa y del desarrollo

5 consejos para nutrir con inteligencia emocional a tu hijo

¿Cómo hacer que un niño desarrolle su inteligencia emocional?

5 consejos para nutrir con inteligencia emocional a tu hijo

Imagen: Pixabay

Jonathan García-Allen Jonathan García-Allen Psicólogo y entrenador personal en Tarragona y Barcelona | Director de comunicación de Psicología y Mente

La inteligencia emocional influye decisivamente en nuestra vida. Educar correctamente a un hijo en inteligencia emocional puede aportarle beneficios futuros en muchos ámbitos de su vida: bienestar personal, ámbito académico, trabajo, relaciones interpersonales, etc.

Inteligencia emocional y bienestar futuro

La capacidad manejar los sentimientos propios y de otras personas es la base de la inteligencia emocional, una herramienta importante que se puede aprender desde pequeño. Siempre se había pensado que el Cociente Intelectual (CI) era un predictor de éxito en la vida, pero los estudios han demostrado que las capacidades y habilidades necesarias para tener una vida exitosa son otras, y el CI solo, no puede predecir el desarrollo personal correcto.

Las personas con una habilidad alta en inteligencia emocional son más felices, más creativas, toman mejores decisiones, son espontáneas y conocen y expresan mejor sus propias emociones

Pero, ¿cómo se puede educar a un hijo en inteligencia emocional? Pese a que educar a un hijo en inteligencia emocional es tarea tanto de padres como de maestros, si eres padre, aquí te dejamos algunos consejos para que puedas ayudar a tu hijo a conocer y regular mejor sus propias emociones, y para que pueda mejorar sus relaciones interpersonales en el futuro.

Consejos para nutrir con inteligencia emocional a tu hijo

1. Reconoce la perspectiva de tu hijo y empatiza con él

Pese a que a veces no puedas hacer nada para que tu hijo no se sienta triste un día, empatiza con él. Ser entendido ayuda a los seres humanos a aceptar las emociones negativas. Si la respuesta emocional de tu hijo te parece desproporcionada respecto a la situación, entiende que cada uno vive la vida a su manera y, en muchas ocasiones, es necesario experimentar el dolor para seguir creciendo.

Pero empatizar no significa que tengas que estar de acuerdo, sino que significa que entiendes su punto de vista. Sentir que alguien entiende nuestro punto de vista puede ayudarnos a pasar el mal momento en vez de quedarnos anclados en una experiencia negativa. Los niños aprenden la empatía a través de la experiencia, y ya que tú puedes ser un buen modelo para él, enséñale a empatizar y hazle saber que entiendes su punto de vista.

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2. Deja que se exprese

Acepta las emociones de tu hijo en vez de minimizarlas o rechazarlas, de lo contrario, le das el mensaje de que algunas emociones son inaceptables y vergonzosas.

No aprobar ni validar sus emociones negativas (por ejemplo, su rabia) no va a provocar que deje de sentir esas emociones, y puede causarle represión emocional.

La represión de las emociones causa que éstas no desaparezcan, pues tienen necesidad de expresarse, incluso sin control. En vez de eso, enséñale la gran variedad de emociones que existen y ayúdale a aceptar que son parte de la condición humana. Eso no quiere decir que para vivir en armonía con otros individuos es necesario controlar algunas emociones (controlar es conocer el sentido de la emoción). Si aceptas sus emociones le enseñas que la vida emocional no es peligrosa, sino que es universal y manejable. Esto es beneficioso ya que le ayuda a aceptarse a sí mismo tal y como es.

3. Escucha activamente a tu hijo

La escucha activa se trata de escuchar a los niños intentando comprender lo que nos dicen y lo que sienten. Es decir, se atiende primero el componente emocional (sentimientos, emociones, sensaciones, etc) antes que el racional (ideas, creencias, conocimientos, etc).

Presta atención a lo que tu hijo te está intentando decir cuando te confiesa sus pensamientos y emociones, y después hazle saber que le has entendido. Por ejemplo, si sospechas que tu hijo puede estar herido porque has pasado mucho tiempo con un nuevo hijo, invítale a que te abra su corazón y te lo cuente. Después puedes usar ejemplos de tu propia vida para demostrarle que le entiendes. Esto puede ayudarle a entender que todos sentimos emociones placenteras y emociones dolorosas.

4. Enséñale a resolver problemas

Ya que las emociones son mensajes con un significado, enséñale a tu hijo a entenderlas, sentirlas y tolerarlas sin necesidad de actuar sobre ellas, así se reduce su intensidad. Una vez que se han aceptado éstas, ya puede pasar a la resolución de problemas.

Cuando las emociones se aceptan, su nivel de intensidad desciende y la mente está en mejores condiciones para resolver problemas. Enséñale a ser paciente, a entender y regular sus propias emociones. De esta manera, mejorará su autocontrol emocional.

Los estudios en este campo han demostrado que la empatía no es suficiente para enseñarle a manejar sus propias emociones, porque para el control emocional es necesario dominar otras habilidades de la inteligencia emocional. Enseña a tu hijo a identificar, etiquetar, entender y regular las emociones, pues va a favorecer el empoderamiento en su vida, y le dará la oportunidad de resolver los problemas que puedan ir surgiendo en su día a día.

5. Juega a ser emocionalmente inteligente

A través del juego los niños aprenden habilidades, y éste es un elemento básico en la vida de un niño, que además de divertido resulta necesario para su desarrollo. El juego puede aportarle muchos beneficios, no solamente nivel psicomotor, sino que puede ayudarle a comprender mejor sus emociones. 

Por tanto, el juego es útil para ayudar a experimentar emociones como la sorpresa, la expectación, la incertidumbre o alegría; y puede favorecer el desarrollo de la habilidad solución de conflictos emocionales (personales e interpersonales).

En este video puedes ver un ejemplo de la importancia del juego para ayudar a desarrollar la inteligencia emocional.

Jonathan García-Allen Jonathan García-Allen Psicólogo y entrenador personal en Tarragona y Barcelona | Director de comunicación de Psicología y Mente

Jonathan García-Allen (Reus, 1983) es Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona, con especialidad en Psicología de las organizaciones. También ha cursado varios posgrados, entre los que destacan el de Gestión de Recursos Humanos por la Universitat Rovira i Virgili, el postgrado en Psicología del Deporte por la UNED y el de Mindfulness por la Universidad de Málaga. Experto universitario en Coaching por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

Es fundador y director de comunicación de la web Psicología y Mente, la mayor comunidad en el ámbito de la psicología y las neurociencias. También es autor del libro de divulgación científica «Psicológicamente hablando: un recorrido por las maravillas de la mente», publicado por Ediciones Paidós.