La queja más habitual de los padres cuando tienen un bebé es la falta de sueño. El sueño del bebé y sobre todo la falta de sueño provocada por las noches en vela acaba afectado seriamente a los padres.

Y es un pez que se muerde la cola: el bebé no duerme y los padres tienen sueño, están más nerviosos, cansados y con poca paciencia, esto lo detecta el bebé y le afecta directamente en el sueño.

¿Cómo lograr que un bebé duerma plácidamente?

Se ha escrito mucho sobre el tema, hay muchas y diferentes teorías de cómo deben actuar los padres y algunas de ellas se contradicen. Pero en lo que están todas de acuerdo es que lo importante es que el bebé adquiera buenos hábitos de sueño.

¿Y esto qué quiere decir? Básicamente podríamos resumirlo en asentar una buena rutina y armarse de paciencia.

Hábitos de sueño en los neonatos

Que el bebé aprenda a dormir bien dependerá de los padres. Antes de dar algunos consejos debemos saber que los pequeños necesitan muchas horas de reposo para recuperar toda la energía que invierten en su rápido crecimiento.

Cuando nace el bebé, necesitará dormir entre 15 y 22 horas. Es casi el día entero, queda claro que es una parte indispensable para su desarrollo y por tanto los padres deben ayudar a que se lleve a cabo de la mejor manera posible y entendiendo que es un proceso básico para la salud del bebé.

Tres claves fundamentales para que un bebé duerma bien

Hay tres puntos que se deben tener en cuenta cuando tratamos de que los bebés descansen adecuadamente.

1. El espacio para dormir

Hay estudios que indican que los niños que duermen en habitaciones separadas de los padres duermen más, se despiertan menos, tienen menos dificultades a la hora de dormirse y se duermen antes. También hay teorías que dicen lo contrario… Sea como sea, debemos aprovechar la necesidad natural del bebé para dormir y potenciarla. Es decir, cuando veamos que el bebé empieza a dar muestras de cansancio, debemos aprovechar la oportunidad para crear un entorno propicio al sueño y evitar interrupciones.

2. Aprendizaje

Los bebés no nacen sabiendo dormir. Como el resto de las habilidades, lo van adquiriendo gracias al aprendizaje. Es decir: que el dormir bien es una habilidad que los padres deben enseñar a sus hijos.

3. El descanso de los padres

Si los padres están cansados, tendrán menos paciencia y el bebé lo notará y afectará directamente en su sueño, y como decíamos al principio, aquí está el pez que se muerde la cola. Los padres deben también adquirir unas pautas de descanso. Aprovechar el tiempo en que el bebé duerma para desconectarse. Eso no quiere decir aprovechar este tiempo para las tareas de la casa o atender al teléfono o trabajar. Sino descansar: dormir, darse un baño, ir al gimnasio, ir a pasear... en definitiva desconectar del bebé para poder atenderle con las energías renovadas.

Los padres somos responsables de la tranquilidad del bebé

Para poder pasar esta época inicial de los niños y niñas es importante que los padres entiendan que son los referentes inmediatos del bebé: todo lo que ellos hagan y cómo se sienten repercute en el pequeño y en su comportamiento. Cuando los padres son nerviosos, el bebé es nervioso, cuando los padres se muestran tranquilos y estables, los niños suelen tener menos problemas de falta de sueño, de llanto incontrolable, etc.

Los bebés lloran, esto es inevitable porque es esta la forma en que se comunican, cuando tienen hambre lloran, cuando les duele algo lloran, cuando están intranquilos lloran, cuando quieren atención lloran... si pudieran hablar lo harían. Por ello es importante que los padres lo tengan claro y que no se enfaden ni se preocupen en exceso cuando su hijo se pase las noches llorando.

Una de las actitudes de los padres que suele empeorar la situación, es cuando el bebé llora sin parar, se ponen nerviosos, están tensos y pierden la paciencia. Como hemos dicho antes, el bebé absorbe todo lo que lo rodea. Si el padre o la madre le tiene en brazos y se desespera o enfada, el bebé hará lo mismo, le contagiará su ansiedad. Por tanto, las noches en vela que tanto preocupan, normalmente se deben a las actitudes de los padres. Lo mejor cuando se sientan así, es salir de la habitación, respirar profundamente, calmarse y volver con el bebé cuando su actitud sea tranquila.

Si el bebé llora, ¿debemos acudir de inmediato, o no?

Otro punto de controversia en el sueño de los bebés es si debemos atenderlos inmediatamente o no. Parece obvio que no. Si el pequeño realmente no necesita nada, lo único que hace es probar a los padres. Si llora y rápidamente acuden a mostrarle su afecto, el bebé aprende que debe llorar. Estamos reforzando esa conducta. Hoy en día con los medios de los que disponemos desde otra habitación podemos asegurarnos de que el bebé está bien y que no hace falta que vayamos. Si realmente no tiene nada, y sólo está llamando la atención de los padres, los llantos cesarán y aprenderá que llorar no hace que reciba la atención instantánea de sus padres.

Volviendo a la paciencia, es importante darle tiempo al bebé. Como hemos dicho, el pequeño no nace enseñado, se le debe orientar. Cuando los padres intentan dormir al bebé, deben hacerlo siguiendo una rutina, manteniendo un ambiente relajado, hablarle de forma suave, con una luz tenue... lo importante es que se sienta acompañado durante el proceso. Lo que suele funcionar cuando el pequeño no “sabe parar” es distraerlo, hacer ruidos, mostrarle objetos que llamen su atención, sacarle de la habitación donde esté... conseguir que el bebé abra los ojos y atienda a otra cosa.

Chupete: ¿sí o no?

Otro tema discutido es el chupete. Hay quienes insisten en su utilidad y quienes lo culpan de todos los problemas

Cada bebé es distinto. Puede que a algunos les ayude a calmarse y que otros lo rechacen. Puede que a algunos les ayude a dormir y que a otros les despierte cuando se le cae. Ni es malo ni es bueno, es una opción que los padres pueden escoger según vean que les es útil. En lo único que parece que están todos de acuerdo es que el uso del chupete evita la muerte súbita, que es uno de los mayores temores de los padres.

Baños relajantes, un buen preludio para el sueño

Un punto donde parece que todas las teorías están de acuerdo es en el baño del bebé. La rutina del baño relaja al bebé y a los padres, por tanto, jugará a favor del descanso el hábito de bañar al pequeño antes de acostarle.

Consejos para cuando el niño vaya creciendo

Conforme el bebé vaya creciendo necesitará menos horas de sueño y será muy importante que los padres incluyan la distinción día/noche en su aprendizaje. Estimularlo durante el día y propiciar la calma por la noche. Poco a poco el bebé irá adquiriendo la rutina similar a la de los padres. Y debe aprender que es por la noche cuando debe dormir.

Actualmente se han puesto de moda diferentes técnicas para relajar al bebé: ponerle música, hacerle masajes, hacer ejercicios, yoga... cualquiera de estas opciones nos parece correcta porque lo que propicia es la relajación y la tranquilidad entorno al bebé y esto siempre es bueno.

Pautas para enseñar a dormir a los bebés

A continuación veamos resumidas algunas pautas para enseñar a los bebés a dormir.

  • Recordar que siempre serán los padres y el entorno del bebé los que decidirán cómo será el comportamiento del pequeño.
  • No vale culpar a los pequeños, ellos acaban de llegar a este mundo y son los padres los que deben enseñarle cómo debe comportarse.
  • Adquirir buenos hábitos de sueño: así evitaremos trastornos en la infancia como el insomnio.
  • Establecer una rutina: como en todos los ámbitos del desarrollo, durante la infancia la rutina es indispensable para guiar el aprendizaje. Cumplir unos horarios, unos pasos, establecer unos espacios definidos para cada actividad,...
  • Los padres deben ayudar y enseñar a los bebés la habilidad de dormir: los niños y niñas absorben todo de sus padres, nacen sin saber y aprenden de los que tienen más cerca, los padres.
  • Es importante el descanso de los padres: deben desconectar, aprovechar el tiempo “libre” para descansar y recuperar energía.
  • Aprovechar la necesidad de reposo del bebé: estar atentos y potenciar los momentos en que el bebé muestre ganas de dormir para establecer el entorno apropiado que lo refuerce.
  • Tranquilidad, paciencia y calma: lo que más perciben los bebés es la actitud de los padres. Ésta debe ser de tranquilidad y calma. En momentos de estrés o cansancio los padres deben armarse de paciencia.
  • Distraer al bebé: cuando el bebé empiece a llorar sin motivo y no podamos calmarle, una opción es distraerlo, con ruidos u objetos que aparten su atención del llanto.
  • El baño relajante: situar la rutina del baño antes de acostar al bebé incrementará su relajación.
  • Distinción día/noche: para que el bebé vaya adquiriendo los hábitos de los mayores debe aprender a distinguir el día de la noche. Estimularlo con actividades durante el día y propiciar la calma y relajación por la noche.