Un repaso a las características de este tipo de conflictos entre niños y adolescentes, y sus soluciones.

Los celos entre hermanos constituyen uno de los principales problemas de algunas familias en las que hay hijos jóvenes. Y es que si bien la infancia es una época de descubrimiento y de ilusión, también es verdad que se trata de una fase en la que la relativa irracionalidad propia de los menores puede llegar a combinarse con los ánimos competitivos y la necesidad de aceptación y de atención, dando como resultado una mezcla explosiva.

El simple hecho de dejar de ser el centro de los cuidados a partir del momento en el que nace un hermanito o hermanita, en ocasiones, produce una frustración difícil de gestionar para un menor de edad. Sin embargo, en ocasiones no es el orden de nacimiento lo que desencadena este tipo de conflictos entre los pequeños, y la raíz del problema puede estar en una autoestima dañada por otros factores.

En cualquier caso, queda claro que es necesario reconocer los síntomas de los celos entre hermanos para intervenir lo antes posible y aportar paz a una relación que solo debería estar caracterizada por el afecto.

Los síntomas o señales de que hay celos entre hermanos

Cada familia es diferente, así que, hasta cierto punto, lo normal es que haya variabilidad en la manera en la que los celos entre hermanos se expresan. Sin embargo, hay ciertas dinámicas de comportamientos que son muy frecuentes cuando aparecen estos conflictos intrafamiliares. Son los siguientes.

1. Burlas a la mínima oportunidad

Allí donde hay celos entre hermanos, hay burlas, ya que estas son una manera de disfrazar un ataque haciéndolo pasar por un acto de expresión de humor.

2. Agresiones directas

Este tipo de ataques, que consisten en acciones dirigidas a causar dolor al otro, son más propias de los niños que de los adolescentes, aunque pueden darse en ambas franjas de edad. Entre los chicos son más frecuentes, y cuando los celos son muy intensos, ni siquiera es necesario que haya una excusa para atacar al otro.

3. Agresiones indirectas: intentos de que sus amigos se alejen

La agresión indirecta es aquella en la que se intenta que los círculos sociales que sirven de apoyo para una persona se alejen de esta, dejándola en una situación de relativo aislamiento. Esto es muy propio de los hermanos que se tienen celos, especialmente en el caso de las niñas y las adolescentes, mientras que los chicos son más propensos a las agresiones directas.

4. Intentos por llamar la atención de los padres

Este síntoma aparece de manera más clara en los menores que aún no han pasado por la pubertad, mientras que en los adolescentes esto suele darse con menos frecuencia y de manera más sutil, dado que en esa etapa los jóvenes tienen un modelo del Yo ideal relativamente autosuficiente y que no necesita de las opiniones de los padres y madres.

Por ejemplo, lo que en la infancia puede consistir en querer mostrar constantemente dibujos y manualidades hechos por el pequeño, en la adolescencia pasa a ser cantar en el comedor en el que todos están aparentando que tan solo se practica, o ponerse a debatir sobre temas que ni les interesan ni de los que conocen un mínimo de información.

Sin embargo, esta señal es menos evidente que las anteriores, y tiene que ser analizada en su contexto para averiguar si realmente aparece a causa de los celos.

Consejos para prevenir o solucionar el problema

Entre los pasos a seguir para combatir los celos entre hermanos, destacan los siguientes.

1. Dedícale tiempo

Buena parte de los celos aparecen ante el miedo de ser olvidado, dejado de lado por la familia. Por eso, es importante dar claramente el mensaje de que la existencia de los hermanos o hermanas no significa que su valor disminuya, y como nada habla tanto como los actos, lo mejor es ejercer este afecto a través de momentos compartidos cotidianos.

2. Si va a nacer un hermanito o hermanita, planea la transición

En los casos en los que vaya a nacer un bebé, es bueno prevenir problemas explicando que, debido a las necesidades especiales de esa persona que llegará al mundo, va a tener a más gente pendiente que aquellas personas que han estado creciendo desde hace tiempo. Para ayudarte en esta tarea, puede ser de ayuda usar fotos o vídeos en los que se vea cómo era de bebé el pequeño al que dirigimos nuestras explicaciones, de modo que vea cómo lo trataban a él.

3. Permítele contarte cómo se siente

No todo tiene que consistir en dar mensajes de manera unilateral. Permite que se exprese, para que te cuente sus temores o posibles motivos de malestar. El apoyo se hace notar tanto al compartir buenos momentos como al estar ahí como apoyo en los malos.

4. Dale un papel en la crianza del hermano o hermana

Si la persona por la que puede desarrollar celos es menor o de una edad similar, es bueno encargarle la tarea de ayudar a criarla. De esta manera, se le da otro significado a esos cuidados que el otro recibe, y se convierte en parte de una misión estimulante en la que, además, el pequeño que antes se sentía celoso comparte roles con los adultos (eso sí, de una manera mucho más limitada que estos, y adaptada a sus características físicas y psicológicas).