El escritor Stephen King es conocido por explotar su gran talento creativo de las formas más retorcidas. Su objetivo consiste en crear mundos en el que el terror se cuela en la vida de los protagonistas de sus ficciones.

Recientemente ha llegado a las salas de cine la última adaptación de una de sus obras. “It” es una historia que trata sobre la niñez, la amistad y el modo en el que la vida adulta irrumpe violentamente en la zona de confort explotando nuestras debilidades. Y lo hace utilizando para ello uno de los recursos psicológicos más interesantes para crear una atmósfera inquietante: el miedo a los payasos, que puede llegar a convertirse en una fobia real.

¿De qué va la película?

La historia de It es relativamente sencilla. Un niño desaparece durante un anochecer lluvioso mientras perseguía un barco de papel arrastrado por el agua de la calle, y su hermano se propone encontrarlo explorando las alcantarillas de la pequeña ciudad en la que su familia y él viven. Lo hará acompañado de sus amigos, todos ellos excluidos socialmente por el resto de los alumnos (por eso les llaman la banda de los Losers), de un joven desescolarizado y por una adolescente estigmatizada por su sexualidad.

Poco a poco, este grupo descubrirá que el rastro del pequeño desaparecido lleva hacia una entidad que adopta la forma de un payaso de rasgos grotescos y que se oculta en el sistema de alcantarillado de la urbe.

Miedos, bullying y una zona de confort

Si bien el libro homónimo de Stephen King tiene una historia muy compleja y llena de matices, esta adaptación a la gran pantalla sacrifica parte de la historia original (o mejor dicho, de su primera mitad) de un modo muy digno. Lo que no cambia es el modo en el que la estética del payaso sirve para expresar sin palabras cuál es la naturaleza del terror en It.

Pennywise (Bill Skarsgård), la criatura asesina a la que hace referencia el título de la película, adopta la forma de un payaso durante la mayor parte del tiempo para poder acercarse a los niños. Sin embargo, en realidad es una criatura vinculada más con lo demoníaco que con el mundo del circo: tiene la capacidad de transformarse en los temores más íntimos de las personas para hacer que pierdan el control hasta quedar indefensas. En ese momento, se alimenta de su miedo y de su carne.

Ahora bien, lo que hace especial a esta adaptación de It es el modo en el que plasma la cotidianidad. En la película, la vida de los protagonistas, recién a las puertas de la pubertad, queda plasmada con sus detalles más insignificantes: desde sus problemas para hacer amigos, sus maneras de divertirse e incluso, y esto es importante, el modo en el que se relacionan con sus familias.

Tanto en el libro como en la película, la historia de Stephen King consiste en introducir el elemento terror en un contexto definido por lo familiar. Un mundo en el que, incluso si hay violencia (como por ejemplo en el caso del bullying), se produce dentro de unos límites claros y que todo el mundo conoce. Cerca de los adultos y con la policía vigilando. Pero Pennywise rompe esta dinámica, porque rompe la zona de confort de los protagonistas, a la vez que revela el lado más oscuro de ese espacio que parecía seguro.

La amistad como medicina ante el miedo

Algo que llama mucho la atención de It es la crudeza con la que muestra el mundo de los adultos. En esta película, la tendencia hacia el abuso de menores está muy presente y claramente sobrerrepresentada y no hay ni un solo adulto que quede caracterizado por su correcta moralidad.

De hecho, lo que tienen en común la mayoría de ellos es que tratan de aislar a sus hijos, hacer que permanezcan confinados al ámbito doméstico y familiar. El grado de sobreprotección llega en ocasiones a extremos patológicos, y expresa una idea muy clara: el miedo a adentrarse en el mundo adulto, en ir más allá de lo que dictaría la costumbre que se ha ido siguiendo durante años.

Pennywise y su as en la manga

Pennywise, que utiliza sus poderes para aprovecharse de los miedos de cada uno de los jóvenes, aprovecha la profunda vulnerabilidad en la que estos contextos familiares dejan a los protagonistas. Lo único que tiene que hacer es crear visiones que recreen los miedos más profundos de cada uno de ellos. Sin embargo, no tiene en cuenta que en un contexto en el que las familias son disfuncionales, estos jóvenes pueden construir una segunda familia. Se tienen los unos a los otros.

Es por eso que Pennywise trata de atacar a través del miedo. Las fobias tienen la característica de hacernos perder de vista lo racional (literalmente, son miedos basados en situaciones en las que es poco razonable temer algo). Apelar a las emociones más básicas es algo que puede dividirnos, y trata de hacer lo propio con el grupo de los Losers, para capturar a los miembros uno a uno.

Lo que nos dice la fobia a los payasos

La estética de Pennywise ya nos dice mucho acerca de la película. Va vestido como un payaso atemporal, con ropajes propios de varias etapas históricas, para poner énfasis en que es algo que lleva atemorizando a la población desde los inicios de la creación de la ciudad. No es un monstruo que represente un tipo concreto de temor, sino que representa el miedo, en abstracto: adoptará la forma que sea pertinente para asustar a los humanos.

Por otro lado, Pennywise presenta una mezcla de características infantiles y demoníacas. Qué mejor manera de expresar la ruptura con la infancia y la entrada en la etapa de los riesgos y la incertidumbre de la adultez que un payaso de pómulos infantiles y sonrisa traviesa y, a la vez, la piel cuarteada y la cabeza hinchada, esforzándose en dar la apariencia de ser lo que realmente no se es.

Para los psicólogos evolucionistas, el miedo tiene sentido como mecanismo de protección, para evitar peligros sin tener que pararnos a cuestionar si deberíamos huir o no. Nuestro sistema nervioso decide, automáticamente, que la respuesta correcta es: "corre". Pero en ocasiones, este mismo terror hace que desarrollemos miedos de manera innecesaria, como si se tratase de una fobia a los payasos, a aquello que aparece en un contexto seguro. El temor nos puede hacer perder de vista que toda adversidad puede ser enfrentada en compañía, sea esta de nuestra familia real o no.

El terror se afronta en grupo

Puede que la adultez asuste, pero a fin de cuentas siempre tenemos la oportunidad de no afrontar esos miedos estando solos, sin nadie que cubrir las espaldas. Si la vida nos da motivos para preocuparnos, será porque tenemos la libertad para buscar más allá de nuestras limitaciones individuales, para recurrir a nuestros amigos, la familia elegida. 

La fobia a los payasos es un ejemplo de que lo que está diseñado para divertirnos y hacernos sentir bien en un contexto familiar y seguro, muchas veces, podemos llegar a experimentarlo de un modo más tóxico que los peligros reales de la vida como seres maduros.