“El cazo de Lorenzo” es un emotivo cuento de Isabelle Carrier. La autora recrea el día a día de un niño diferente a través de tiernas ilustraciones. Sus dificultades, sus cualidades, así como los obstáculos que tiene que afrontar, quedan metafóricamente representados de un modo claro e inteligente.

A continuación puedes ver este cuento en formato audiovisual:

¿Qué nos enseña este cuento?

Esta semana, Alejandra Escura, psicóloga infantil colaboradora del Instituto de Asistencia Psicológica y Psiquiatrica Mensalus, rescata un corto de animación que relata la historia original de Isabelle Carrier con el fin de ofrecer algunas pautas prácticas para los padres.

¿Este tipo de cuentos se trabajan desde la consulta de Psicología?

Los cuentos que especialmente utilizan un lenguaje metafórico para transformar procesos aparentemente complicados (por la carga emocional que conllevan) en conceptos sencillos, son fantásticas herramientas psicoeducativas que resultan de gran ayuda en las terapias individuales y familiares.

Su poder reside en la capacidad de hablar claramente de aquello que tanto tememos y presentarlo como un proceso natural abordable desde una perspectiva constructiva. Con historias como la que hoy presentamos, entendemos que aceptar el conflicto, la situación, la dificultad, etc. siempre suma.

¿Qué «sumamos» con «el cazo de Lorenzo»?

Bien. Resaltamos especialmente la importancia de seguir el camino de Lorenzo justamente por la riqueza que aporta esta visión tan funcional del cazo. Él acaba llevando su cazo rojo metido en un bolso, lo cuál le permite superar las dificultades que antes le entorpecían. Todo ello lo consigue gracias a la seguridad que le ofrece un referente adulto, una persona que, con amor y dedicación, le marca el camino al mismo tiempo que le ofrece independencia para experimentarlo.

¿Cómo reaccionan habitualmente los padres ante la presencia del «cazo»?

Los padres temen que el pequeño sufra y reaccionan ante esta alerta. En realidad, su ansiedad anticipatoria es uno de los elementos que más tensión emocional puede generar. Por este motivo, trabajamos conjuntamente con las familias para aumentar la autoconciencia sobre los efectos que genera la ansiedad que se respira en casa.

Cuando esta ansiedad es muy elevada, los padres únicamente ven «el cazo». Si esto ocurre, la sobre protección que despierta la alerta puede entorpecer seriamente la capacidad del niño por adquirir recursos de un modo sano.

¿Qué ejemplos de actitudes relacionadas con la sobreprotección pueden limitar el crecimiento personal del niño?

Por ejemplo, un continuo sistema de premios. En ocasiones, los padres premian en exceso (física o verbalmente) con el fin de motivar al hijo. El resultado es una desconexión con el refuerzo positivo ya que pierde significado. Si el niño no siente que se ha esforzado y recibe un premio, ¿qué sentido tiene? Por este motivo es importante reconocer el logro pero también normalizarlo para que, de este modo, el niño crea en su capacidad por perseguir metas de forma natural. Ver que los mayores confían en él es la mejor vía.

En este sentido, los discursos que realzan el ingenio (Ej.: «me ha gustado cómo has hecho «X», «veo que has conseguido «Y» sin tener que hacer «Z», etc.) ofrecen una información extra al niño que no pone de manifiesto el «cazo» y, en cambio, evidencia una particular estrategia propia de su modus operandi.

Existe un momento en que Lorenzo se esconde debajo de su cazo. ¿Qué pautas pueden ayudar a los padres en estos casos?

En un primer momento es importante animar al pequeño a expresar cómo se siente y mostrar comprensión. Poner palabras a las emociones abre un canal de comunicación que aumenta la capacidad de insight del niño y le ayuda a conectar con los demás. Por otro lado, realzar nuevamente sus capacidades a través de los hechos será nuestro objetivo. La acción es la que demostrará al niño cómo llevar el cazo colgado en lugar de mirar continuamente a través de él.

Dicho esto, animaríamos a los padres a salir ahí fuera con sus hijos con el fin de disfrutar de una práctica deportiva, un paseo, una excursión, una cena, una visita familiar, una salida educativa, etc., restándole protagonismo al cazo y otorgándolo al niño y a la actividad en sí.

Vivir y sentir con el cazo convierte a la persona en un ser libre que encuentra el recurso en si misma. Por el contrario, mantener los ojos permanentemente en el cazo provoca un aumento de su tamaño (es entonces cuando irrumpen pensamientos relacionados con la limitación).

¿Qué les dirías a todos aquellos padres que están leyendo esta entrevista?

El cazo es natural, forma parte de aquella persona, por ello es importante no verlo como un obstáculo sino como una oportunidad para adquirir recursos imprescindibles que la conviertan en la protagonista de su propia historia de vida.

Como padres, estar ahí para escuchar, comprender y acompañar es el mejor modo de ofrecer la oportunidad al niño de experimentar, aprender y crecer al lado del cazo.