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Las crisis epilépticas son fenómenos complejos, más teniendo en cuenta que existen diferentes tipos de epilepsia.

Ya en la Biblia, incluso en documentos babilónicos de mayor antigüedad se encuentran referencias a la epilepsia, llamada en aquél entonces morbus sacer o enfermedad sagrada, que a través de la cual las personas perdieran la consciencia, caían al suelo y sufrían importantes convulsiones mientras soltaban espuma por la boca y se mordían la lengua.

Como se puede imaginar por el nombre que se le impuso originalmente se asociaba a elementos de tipo religioso o mágico, considerando que quienes la padecían eran poseídos o estaban en comunicación con espíritus o dioses.

Con el paso de los siglos la concepción y el conocimiento de este problema fue ampliándose, encontrándose que las causas de este problema radican en el funcionamiento del cerebro. Pero el término epilepsia no hace referencia solo al tipo de crisis antes mencionado, sino que en realidad incluye diferentes síndromes. Así, podemos encontrar diferentes tipos de epilepsia.

Un trastorno de origen neurológico

La epilepsia es un trastorno complejo cuya principal característica es la presencia de crisis nerviosas repetidas a lo largo del tiempo en las que uno o varios grupo de neuronas hiperexcitables se activan de manera brusca, continuada, anormal e inesperada, provocando un exceso de actividad en las zonas hiperexcitadas que conducen a la pérdida de control del organismo.

Se trata de un trastorno crónico que se puede generar por gran cantidad de causas, siendo algunas de las más frecuentes traumatismos craneoencefálicos, ictus, hemorragias, infecciones o tumores. Estos problemas provocan que ciertas estructuras reaccionen de forma anómala a la actividad cerebral, pudiendo conducir a la presencia de crisis epilépticas de forma secundaria.

Uno de los síntomas más comunes y reconocibles son las convulsiones, contracciones violentas e incontrolables de los músculos voluntarios, pero a pesar de ello solo ocurren en algunos tipos de epilepsia. Y es que los síntomas específicos que presentará la persona epiléptica depende de la zona hiperactivada donde se inicia la crisis. Sin embargo, a grandes rasgos las crisis epilépticas se parecen, ya que su acción se extiende a casi todo el cerebro.

Tipos de epilepsia según si se conoce su origen

A la hora de clasificar los diferentes tipos de epilepsia hemos de tener en cuenta que no en todos los casos se conoce que las produce. Además de ello también pueden agruparse en función de si se conocen a no sus causas, habiendo tres grupos en este sentido: sintomáticas, criptogénicas e idiopáticas.

Crisis sintomáticas

Llamamos sintomáticas a las crisis de las cuales se conoce cuál es el origen. Este grupo es el más conocido y frecuente, pudiéndose localizar una o varias zonas o estructuras cerebrales epileptoides y un daño o elemento que causa dicha alteración. Sin embargo, a nivel más detallado, no se sabe qué es lo que produce esa inicial alteración.

Crisis criptogénicas

Las crisis criptogénicas, en la actualidad denominadas probablemente sintomáticas, son aquellas crisis epilépticas de las cuales se sospecha que tienen una causa determinada, pero cuyo origen aún no pueden demostrar las técnicas de evaluación actuales. Se sospecha que el daño se encuentra a nivel celular.

Crisis idiopáticas

Tanto en el caso de las crisis sintomáticas como en las criptogénicas la epilepsia viene dada a partir de la hiperactivación y descarga anómala de uno o varios grupos de neuronas, activación proveniente de una causas más o menos conocida. Sin embargo, en ocasiones es posible encontrar casos en que el origen de las crisis epilépticas no parece deberse a un daño reconocible. 

Este tipo de crisis es al que se denominan idiopáticas, las cuales se cree que vienen debidos a factores genéticos. A pesar de no conocerse exactamente su origen, las personas con este tipo de crisis tienden a tener en general buen pronóstico y respuesta al tratamiento.

Tipos de epilepsia según generalización de las crisis

Tradicionalmente la presencia de epilepsia se ha asociado a dos tipos básicos denominados de gran mal y de pequeño mal, pero la investigación llevada a cabo a través del tiempo ha reflejado que existen una amplia variedad de síndromes epilépticos. Los diferentes síndromes y tipos de crisis epilépticas se clasifican principalmente en función de si las descargas y la hiperexcitación neural se dan solo en una zona concreta o bien a nivel generalizado.

Crisis generalizadas

En este tipo de crisis epilépticas las descargas eléctricas provenientes del cerebro se provocan de forma bilateral en una zona determinada para terminar generalizándose a todo o gran parte del cerebro. Es frecuente que en estos tipos de epilepsia (especialmente en las crisis de gran mal) aparezca un aura previa, es decir unos pródromos o síntomas previos como obnubilación hormigueos y alucinaciones al inicio de la crisis que pueden prevenir a quien la va a sufrir de su ocurrencia. Algunas de las más conocidas e icónicas dentro de este tipo de crisis epiléptica son las siguientes.

Crisis tónico-clónica generalizada o crisis de gran mal

El prototipo de crisis epiléptica, en las crisis de gran mal aparece una pérdida de conciencia brusca y súbita que causa la caída al suelo del paciente, y se acompaña de constantes y frecuentes convulsiones, mordeduras, incontinencia urinaria y/o fecal e incluso gritos. 

Este tipo de crisis comicial es el más estudiado, habiéndose encontrado tres fases principales a lo largo de la crisis: en primer lugar la fase tónica en que se produce la pérdida de consciencia y la caída al suelo, para a continuación iniciarse en la fase clónica en la que aparecen las convulsiones (iniciándose en los extremos del cuerpo y generalizándose progresivamente) y finalmente culminar la crisis epiléptica con la fase de recuperación en la que poco a poco se recobra la conciencia.

Crisis de ausencia o pequeño mal

En este tipo de crisis epiléptica el síntoma más típico es la pérdida o alteración de conciencia, como pequeños parones de la actividad mental o ausencias mentales a los que acompaña la acinesia o falta de movimiento, sin que se produzcan otras alteraciones más visibles. 

Si bien la persona pierde la consciencia temporalmente, no cae al suelo ni suele tener alteraciones físicas (si bien a veces pueden producirse contracciones en los músculos faciales).

Síndrome de Lennox-Gastaut

Se trata de un subtipo de epilepsia generalizada típico de la infancia, en la que aparecen ausencias mentales y crisis convulsivas frecuentes en los primeros años de vida (entre los dos y seis años de edad) que generalmente se presentan junto a discapacidad intelectual y problemas de personalidad, emocionales y de conducta. Es uno de los trastornos neurológicos infantiles más graves, pudiendo causar la muerte en algunos casos ya sea directamente o por complicaciones asociadas al trastorno.

Epilepsia mioclónica

La mioclonía es un movimiento espasmódico y brusco que supone el desplazamiento de una parte del cuerpo de una posición a otra distinta. 

En este tipo de epilepsia, que en realidad incluye varios sub síndromes como la epilepsia mioclónica juvenil, es común que aparezcan convulsiones y fiebre cada vez más frecuentemente, con algunas crisis focales en forma de sacudidas al despertar del sueño. Muchas de las personas con este trastorno terminan presentando convulsiones de gran mal. Es frecuente que aparezca como reacción a estimulación lumínica.

Síndrome de West

Un subtipo de epilepsia generalizada infantil de inicio en el primer semestre de vida, el Síndrome de West es un trastorno grave y poco frecuente en que los niños tienen desorganizada la actividad cerebral (cosa visible mediante electroencefalograma). 

Los niños con este trastorno padecen salvas de espasmos que provocan mayoritariamente la flexión hacia dentro de las extremidades, su completa extensión o bien ambas cosas. Su otra característica principal es la degeneración y desintegración psicomotora del infante, perdiendo habilidades físicas, motivacionales y de expresión emocional.

Crisis atónicas

Son un subtipo de epilepsia en los que aparece pérdida de conciencia y en la que el individuo suele caer al suelo debido a una contracción muscular inicial, pero sin que aparezcan convulsiones y recuperándose rápidamente. A pesar de que produce episodios breves, puede resultar peligrosa, ya que las caídas pueden producir afectaciones graves por traumatismo.

Crisis parciales/focales

Las crisis epilépticas parciales, al contrario que las generalizadas, se dan en zonas específicas y concretas del encéfalo. En estos casos las sintomatología varía enormemente según la localización de la dona hiperactivada, limitándose el daño a esa zona si bien en algunos casos la crisis puede llegar a generalizarse. Según la zona los síntomas pueden ser motores o sensitivos, provocando desde alucinaciones hasta convulsiones en zonas específicas.Estas crisis pueden ser de dos tipos, simples (se trata de un tipo de crisis epiléptica localizada en una zona determinada, y que no afecta al nivel de conciencia) o complejas (las cuales sí alteran las capacidades psíquicas o la conciencia).

Algunos ejemplos de crisis parciales pueden ser los siguientes

Crisis jacksonianas

Este tipo de crisis actuaria se debe a una hiperexcitación de la corteza motora, provocando convulsiones localizadas en puntos concretos que a su vez siguen la organización somatotópica de dicha corteza.

Epilepsia parcial benigna de la infancia

Se trata de un tipo de crisis epiléptica parcial que ocurre durante la infancia. Generalmente se dan durante el sueño, no produciendo una alteración grave en el desarrollo del sujeto. Normalmente desaparecen por sí solas a lo largo del desarrollo, aunque en algunos casos puede llegar a derivar en otros tipos de epilepsia que sí resulten graves y que afecten a la calidad de vida en muchos de sus ámbitos.

Una última consideración

Además de los tipos anteriormente citados existen también otras procesos convulsivos parecidos a los de las crisis epilépticas, tal y como ocurre en casos de trastornos disociativos y/o somatomorfos, o las crisis convulsivas durante cuadros de fiebre. Sin embargo, aunque en algunas clasificaciones se recogen como síndromes especiales epilépticos existe cierta controversia, no estando de acuerdo algunos autores con que sean consideradas como tales.

Referencias bibliográficas:

  • Abou-Khalil, B.W.; Gallagher, M.J. & Macdonald, R.L. (2016). Epilepsies. In: Daroff RB, Jankovic, J.; Mazziotta, J.C. & Pomeroy, S.K. (eds.). Bradley's Neurology in Clinical Practice. 7th ed. Philadelphia, PA: Elsevier::chap 101.
  • Commission on Classification and Terminology of the International League Against Epilepsy. Proposal for revised clinical and electroencephalographic classification of epileptic seizures. Epilepsia. 1981;22:489-501.
  • Engel, J. Jr. (2006). Report of the ILAE classification core group. Epilepsia;47:1558-68.