La orientación humanista en psicoterapia, que surgió como una “tercera fuerza” ante la predominancia del psicoanálisis y el conductismo, promueve la concepción de las personas como seres orientados al bien, el desarrollo individual, el reconocimiento de las propias fortalezas, la creatividad, la adopción de responsabilidades y la vivencia del momento presente.

Además de la terapia centrada en la persona de Carl Rogers, el psicodrama de Jacob Levy Moreno, la terapia gestáltica de Fritz Perls, o la psicoterapia existencial de Abraham Maslow, entre este conjunto de intervenciones terapéuticas encontramos algunas menos conocidas, como la terapia de realidad desarrollada por William Glasser.

Biografía de William Glasser

El psiquiatra William Glasser (1925-2013) nació en Cleveland, Ohio. Aunque a los 20 años se graduó en Ingeniería Química y se dedicó a esta profesión durante un tiempo, posteriormente optó por centrarse en su verdadera vocación: la vida humana. En 1949 finalizó un máster en Psicología Clínica y en 1953 se doctoró en Psiquiatría.

Glasser finalizó sus estudios trabajando con veteranos de la Segunda Guerra Mundial, tarea a la que siguió dedicándose hasta que fue expulsado del Veterans Administration Hospital por su oposición a las ideas de Freud, que predominaban entre la directiva de esta institución.

Posteriormente trabajó con chicas con problemas de conducta delictiva; en esta época empezó a desarrollar las ideas que lo convertirían en un autor célebre. En 1957 abrió una clínica psicoterapéutica privada en Los Angeles, California, en la que trabajaría hasta 1986. A medida que avanzó su carrera Glasser pasó a centrarse en la enseñanza y la divulgación.

En 1965 desarrolló su aportación más conocida: la Terapia de Realidad (o “Reality Therapy”), una intervención que se enmarca en la psicología humanista y se centra en la aceptación de la realidad por parte de personas insatisfechas con las condiciones actuales de su vida. Para Glasser, el núcleo del cambio terapéutico es la capacidad humana para decidir.

La teoría de la selección

A finales de los años 70 Glasser desarrolló su teoría sobre la conducta humana, que finalmente denominó “Teoría de la selección” (“Choice Theory” en inglés). Su obra se basó en las aportaciones de William T. Powers, con cuyo punto de vista se identificó de forma nítida tras familiarizarse con él.

La idea nuclear de la teoría de la selección de Glasser es que la insatisfacción de las personas con respecto a sus relaciones interpersonales se debe a la necesidad biológica de de tener poder sobre los demás y de obligarlos a hacer lo que desean. El objetivo de sus aportaciones teóricas fue contribuir a que las personas nos respetemos unas a otras.

La teoría de la selección propone la existencia de un “Mundo de Calidad” en nuestra mente. Éste consiste en imágenes sobre nuestras concepciones personales de las relaciones, las creencias, las posesiones, etc. que consideramos ideales. Este Mundo de Calidad se desarrolla durante la vida a partir de la interiorización de aspectos de la realidad.

Glasser afirmó que comparamos de forma constante e inconsciente las percepciones del mundo con las imágenes idealizadas, similares a los arquetipos jungianos, que conforman el Mundo de Calidad. Cada individuo procura que su experiencia vital sea coherente con aquello que considera como el modelo a alcanzar.

La teoría de la selección de Glasser se completa con los 10 axiomas descritos por este autor:

  • 1. Sólo podemos controlar nuestra propia conducta, no la de los demás.
  • 2. Sólo podemos dar información al resto de personas.
  • 3. Todos los problemas psicológicos duraderos tienen un carácter relacional.
  • 4. La relación problemática siempre forma parte de nuestra vida actual.
  • 5. Aunque el pasado determina nuestra forma de ser actual, sólo podemos satisfacer nuestras necesidades presentes y futuras.
  • 6. Para satisfacer nuestras necesidades debemos satisfacer las imágenes del Mundo de Calidad.
  • 7. Todo lo que hacemos las personas es comportamiento.
  • 8. El “Comportamiento Total” está compuesto por cuatro componentes: actuación, pensamiento, emoción y fisiología.
  • 9. Sólo tenemos control directo sobre la actuación y el pensamiento; el cambio en estos influye de forma indirecta en la modificación de la emoción y la fisiología.
  • 10. El Comportamiento Total queda designado por verbos que se refieren a sus características más fáciles de identificar.

La Terapia de Realidad

La terapia de realidad de William Glasser tiene como objetivo la consecución de metas concretas a través de la resolución de problemas y de la toma de decisiones acertadas. Se trata de ayudar al cliente a alcanzar sus objetivos personales mediante el análisis de sus comportamientos actuales y la modificación de aquellos que interfieren en las metas.

Esta psicoterapia pone su foco en el momento presente y en la mejora de las condiciones del futuro; esto se opone a las estrategias de buena parte de las intervenciones clínicas que existían en el momento en que surgió la Reality Therapy, que se interesaban sobre todo por el pasado y la historia personal de la persona.

Glasser describió cinco necesidades básicas: amor y pertenencia, poder, supervivencia, libertad y diversión. El terapeuta debe colaborar con el cliente para que pueda satisfacer dichas necesidades; según este autor, las personas que buscan ayuda terapéutica con este objetivo rechazan la realidad en la que se encuentran inmersas.

Así, Glasser atribuyó los problemas psicológicos y emocionales a los resultados insatisfactorios de los comportamientos de los clientes, y no al hecho de que el contexto social y legal, o bien las mismas autoexigencias de la persona, puedan ser excesivamente estrictos. El énfasis terapéutico se pone en aquello que se encuentra bajo el control del cliente.

Por tanto, para Glasser la “cura” para la insatisfacción consiste en la asunción de responsabilidades, madurez y conciencia mayores de las que existen en la actualidad. El éxito terapéutico se relacionaría con el hecho de que el cliente deje de rechazar la realidad y entienda que sólo alcanzará la satisfacción trabajando en sí mismo.