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Convivir con perrosgatos y otros animales no humanos es algo perfectamente normal y muy extendido en gran parte de las culturas existentes hoy en día. Disfrutar de su compañía puede producir una gran satisfacción e incluso tener fines terapéuticos, así que no es extraño que muchas personas decidan relacionarse cotidianamente con todo tipo de especímenes ofreciéndoles el techo de su casa y los cuidados que necesitan. 

Sin embargo, cuando la convivencia con formas de vida animal se vuelve simple acumulación de animales que pasan a compartir un espacio cada vez más reducido, probablemente estamos hablando de casos en los que se da el Síndrome del Arca de Noé.

¿Qué es el Síndrome del Arca de Noé?

Alguien que experimenta el Síndrome del Arca de Noé no puede hacer frente a las ganas irrefrenables de acumular animales en su casa. Estos nuevos invitados pueden ser perros o gatos abandonados, mascotas compradas, etc.

Tanto la persona como los animales ven mermada su calidad de vida en el momento en el que el espacio y la higiene escasean y el cuidador o cuidadora no puede proveer los cuidados necesarios que estas mascotas necesitan. Es importante tener en cuenta esto, ya que este síndrome no viene delimitado por la cantidad de animales que se acogen sino por el hecho de no poder contener las ganas de acumular animales, teniendo como resultado que no se puede cuidarlos de la manera apropiada. 

Así, una persona que acoja a muchas mascotas no tiene por qué presentar el Síndrome del Arca de Noé si es perfectamente consciente de que los medios y recursos con los que cuenta hacen posible que los animales y ella misma vivan mejor que si no los hubiera acogido (y esto se corresponde con la realidad).

Algunas señales del Síndrome del Arca de Noé

De este modo, cuando una persona presenta este síndrome es muy fácil que el contexto en el que vive presente las siguientes características:

  • La persona tiende a no dejar que nadie más entre en su casa.
  • Dentro de la vivienda es complicado encontrar espacios libres que no estén ocupados por un animal.
  • No hay espacios delimitados ni separaciones entre las zonas de la casa dedicadas a las personas y a los animales.
  • La vivienda presenta poca higiene, y hay heces y pelos por muchas de las zonas de tránsito común.
  • Los animales no están vacunados y el cuidador o cuidadora no cumple con las medidas legales que regulan la tenencia de mascotas.

Sin embargo, cualquier situación puede presentar peculiaridades, así que el cumplimiento de estas características no tiene por qué ser sinónimo de Síndrome del Arca de Noé diagnosticado.

Causas del Síndrome del Arca de Noé

El concepto de Síndrome de Arca de Noé es relativamente nuevo y aún no ha sido consensuado por toda la comunidad de profesionales de la salud mental. Es por eso, entre otras cosas, que aún no se conocen bien sus causas ni los factores que influyen en él.

Sin embargo, se cree que en muchas ocasiones el Síndrome del Arca de Noé es una de las maneras con las que puede expresarse el Trastorno Obsesivo-Compulsivo, aunque también puede expresarse cuando no se cumplen los criterios diagnósticos de este trastorno. Su origen puede encontrarse también en la dependencia hacia un patrón de dinámicas sociales adversas: mantenimiento de un aislamiento social con respecto a otras personas, la adopción de creencias relacionadas con la misantropía, etc.

Además, por los datos que hay disponibles parece ser que las personas más propensas a cumplir con las características típicas del Síndrome del Arca de Noé son las poblaciones de gente mayor, que con frecuencia viven solas y aisladas socialmente y pueden buscar compañía en los animales. El hecho de acumular mascotas de manera incontrolada tiene un efecto negativo no sólo en su salud, sino también en sus relaciones sociales: estas personas son estigmatizadas socialmente por sus hábitos solitarios, su falta de higiene y las muestras de ansiedad y nerviosismo propias de quien vive en malas condiciones. 

Es por eso que la intervención psicológica en estas personas se orienta tanto hacia lo individual de la persona que presenta el síndrome como a lo colectivo: su comunidad de vecinos, su familia, etc. 

Tratamiento síndrome de Noé

Este síndrome es un problema complejo, por lo que requiere de tratamiento multidisciplinar.

Los individuos con síndrome de Noé raramente acudirán en busca de ayuda, pues no son conscientes del problema que tienen. Cuando reciben tratamiento suele ser gracias a la denuncia de algunos vecinos o familiares, por lo que son pacientes que acuden a consulta psicológica derivados por los servicios médicos y judiciales o por la presión que ejercen sus familias.

Pero la complejidad de estos pacientes no solo se encuentra en hacer que acudan a las sesiones de terapia, sino que la falta de voluntad les convierte en individuos pasivos frente al tratamiento, algo que complica mucho la labor terapéutica.

Gran parte de este tratamiento se centra en el entrenamiento de habilidades sociales y en la necesidad que tienen estos sujetos de formar parte de la comunidad mediante diferentes actividades. No hay que olvidar que son pacientes con un nivel de soledad alto. Como se ha dicho, el apoyo de la familia y los vecinos es un elemento clave para su recuperación y para evitar el aislamiento.