Si eres de esas personas que se lavan las manos cada diez minutos, o tienes una obsesión porque tu armario esté ordenado siguiendo una escala cromática perfecta, seguramente en alguna ocasión te hayan dicho que sufres Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC).

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Trastorno Obsesivo-Compulsivo: ¿cómo saber si lo sufres?

En muchos casos, las pequeñas “manías” por la limpieza u otros rituales pueden no constituir ningún tipo de problema psicológico. De hecho, hay personas que pueden preferir lavarse las manos muy a menudo, pero que no tienen la necesidad obsesiva de realizar este acto de limpieza. Estaríamos hablando de un caso de preferencia.

Sin embargo, otras personas no pueden evitar realizar este tipo de compulsiones en su día a día. Estas personas sufren un desorden denominado Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), una afectación que, además de los ya comentados rituales compulsivos, también hace referencia a los pensamientos obsesivos con los que deben lidiar de forma cotidiana. El TOC afecta al 1% de personas adultas en Estados Unidos.

Señales, síntomas y signos de las personas que sufren TOC

¿Cómo podemos saber si alguien presenta señales y síntomas de necesitar ayuda profesional? El TOC es un desorden complejo y hay múltiples tests diagnósticos que ayudan a los profesionales de la salud mental a saber si una persona padece este trastorno.

Además, el TOC puede manifestarse de forma sub-clínica, esto es, que existen individuos que se ven afectados por algunas de sus señales características, pero no en otras. Son casos de TOC que no cumplen los criterios diagnósticos mínimos, pero que sin duda suponen un problema relativo para el bienestar de la persona.

10 señales y síntomas del Trastorno Obsesivo-Compulsivo

Existen ciertos patrones conductuales y síntomas que nos pueden advertir de que estamos ante una persona que padece algún grado de TOC. Estos son los diez más habituales.

1. Lavarse las manos compulsivamente

Lavarse las manos de forma compulsiva o usar productos para desinfectar las manos suele ser una señal de TOC. Esta categoría de personas que se lavan muy a menudo son considerados un “subtipo” dentro de las personas afectadas con TOC.

Este acto de limpieza constante viene motivada por su miedo a los gérmenes. Pero también puede deberse a la fobia a contraer enfermedades infecciosas o infectar a alguien.

¿Cómo buscar ayuda si sufres (o conoces a alguien que sufre) este síntoma? Si piensas a menudo en el peligro que representan los gérmenes y te lavas las manos, tienes miedo de no habértelas lavado del todo bien o sientes una fobia permanente e irracional a contraer alguna enfermedad (como el SIDA o una infección), es posible que tengas uno de los principales signos de lavado de manos compulsivo. También es una señal negativa que sientas la necesidad de tener rutinas para este tipo de limpiezas, como por ejemplo tener que ir cada dos horas a lavarte.

2. Limpiezas minuciosas y excesivas

Otra categoría dentro de las personas que sufren TOC es la de los “limpiadores”. Como puede deducirse fácilmente, los limpiadores son aquellos individuos que limpian compulsivamente. Pueden llegar a barrer, fregar y desinfectar sus casas para evitar los gérmenes o la sensación de impureza. Aunque el acto de limpiar calma sus pensamientos obsesivos de forma temporal, pronto vuelven a sentir la urgencia de limpiar incluso de forma más minuciosa que la última vez.

Deberías pensar en buscar ayuda profesional si pasas varias horas diarias limpiando. A pesar de todo, y aunque limpiar de forma obsesiva sea una señal de que podemos padecer algún desajuste psicológico, no es necesariamente un signo vinculado al TOC. La limpieza obsesiva puede estar relacionada con cuadros de ansiedad.

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3. Conducta de revisión

Las conductas de revisión consisten en que la persona tiene la necesidad de volver 3,4 o 20 veces a revisar si el horno está encendido o no, si se ha dejado la puerta abierta o cerrada. Es una de las compulsiones más frecuentemente vinculadas al TOC, y afecta a casi el 35% de personas que lo sufren.

Del mismo modo que ocurre en otras conductas compulsivas, las revisiones pueden conducir a una serie de obsesiones, como el miedo irracional a sufrir algún daño o a los sentimientos de irresponsabilidad.

¿Es preciso buscar ayuda si alguien presenta este signo? Bueno, depende. Es normal que a veces revisemos algunas cosas, como si nos hemos dejado el gas encendido o si hemos cerrado bien el coche. Pero si la revisión interfiere negativamente en la vida diaria, y por ejemplo nos hace llegar tarde a los sitios, puede ser un signo claro de TOC.

4. Contar

Algunas personas que padecen Trastorno Obsesivo-Compulsivo realizan tareas de acuerdo con ciertos patrones numéricos, o cuentan mentalmente mientras realizan sus quehaceres cotidianos, por ejemplo cuando lavan platos o suben escaleras. Estas conductas pueden ser manifestaciones de supersticiones o creencias irracionales como, por ejemplo, creer que el número 7 es el número de la suerte, y eso les puede conducir a dar siete pasos cuando cruzan un paso de peatones. Esto puede suponer un peligro.

¿Es preocupante este signo? Depende del contexto. ¿Tiene sentido hacerlo? Probablemente, en algunas situaciones sí sea conveniente contar. Pero las personas con TOC cuentan de forma obsesiva y en contextos en los que no les aporta nada positivo, sino más bien al contrario: pueden ponerse en peligro o ver como sus pensamientos están secuestrados por este hábito patológico: no pueden sacar de su cabeza los números y el hábito de contar.

5. Organización

Las personas que sufren TOC pueden ser extremadamente organizadas, y tender hacia el perfeccionismo. Todo debe ordenarse de forma simétrica, o siguiendo un orden cromático perfecto, etc. Es un signo que alude a su necesidad de ordenarlo todo de forma poco saludable.

Debemos buscar ayuda si vemos que nuestra necesidad de ordenar las cosas va más allá de lo racional. Es natural y perfectamente lógico que queramos tener nuestro escritorio bien ordenado y con las herramientas a mano, pero si sentimos la necesidad de que todos los lápices y bolígrafos estén ordenados según algún criterio perfeccionista (por ejemplo, el año en que adquirimos cada uno de ellos) y sintamos ansiedad si no están como creemos que deben estar ordenados, puede que necesitemos conversar con un psicólogo.

6. Pavor hacia la violencia

Todos nos cuidamos de no exponernos a peligros que puedan suponernos que nuestra integridad física se vea mermada. Todos huimos (en mayor o menor medida) de las situaciones violentas y de los peligros. También, de vez en cuando, pensamos en la posibilidad de que pudiéramos sufrir algún accidente. Cuanto más intentamos deshacernos de este tipo de pensamientos negativos, más nos sobrevienen, según muestran varias investigaciones científicas. Pero esto es especialmente cierto para la gente que sufre TOC, que pueden intentar eliminar esos pensamientos, sin éxito, o pueden verse muy alterados por la recurrencia de este tipo de ideas fatalistas.

¿Cuándo buscar ayuda? Los pensamientos negativos no afectan únicamente a personas con TOC. Todos los tenemos de forma bastante frecuente. Pero el signo de que padecemos TOC se muestra cuando realizamos conductas (o dejamos de llevarlas a cabo) para evitar los posibles peligros, como por ejemplo no subirse a ningún coche o advertir constantemente a alguien del peligro de usar la cocina de gas.

7. Pensamientos sexuales perturbadores

Igual que ocurre con los pensamientos violentos, las personas con TOC pueden experimentar pensamientos recurrentes en torno a temas sexuales. Estos pensamientos les provocan malestar, porque suelen ser perturbadores y completamente indeseados. Por ejemplo, pueden imaginarse teniendo relaciones homosexuales siendo heterosexuales (o viceversa).

Estos pensamientos obsesivos pueden ser muy molestos y pueden conducir a alguien que sufre TOC a alejarse de ciertas personas con las que considera que “pone en riesgo su sexualidad”. Esto puede ser un signo de que debemos buscar soporte profesional.

8. Obsesión con sus parejas sentimentales

Las personas que padecen TOC también se caracterizan por tener pensamientos obsesivos hacia sus parejas sentimentales. Y, en ocasiones, también pueden manifestar este síntoma hacia sus amigos, compañeros de trabajo y otros conocidos. Por ejemplo, se muestran obsesionados hasta tal punto de romper una relación sentimental al no poder sobreponerse a un rumor falso sobre la fidelidad de su pareja.

Este problema psicológico puede reflejarse en la incomodidad para hacer frente a la incertidumbre, y puede dinamitar muchas de sus relaciones personales.

Las rupturas sentimentales nos generan una situación de estrés y tristeza, y es normal que hasta nos sintamos un poco obsesionados con él o ella. Pero el signo de TOC se produce cuando estos pensamientos se enquistan en nuestra mente y nos generan un excesivo sentimiento de culpa, de fracaso o de miedo.

9. Búsqueda de seguridad

La forma en que algunas personas con TOC intentan mitigar su ansiedad es a base de preguntar la opinión a sus allegados si su conducta es visible o molesta para los demás. Se pueden sentir muy preocupados e incómodos durante una fiesta, y recurrir a ciertas compulsiones o rituales para sentirse seguros consigo mismos.

¿Cuáles son las conductas que son motivo de alerta? Las personas que usan a un amigo para calmar su ansiedad con constantes preguntas, pueden padecer TOC.

10. Odiar su aspecto físico

El Trastorno Dismórfico Corporal suele ser una afectación relacionada con el TOC. Las personas con TDC se fijan obsesivamente en algún rasgo de su cuerpo que consideran asimétrico, desproporcionado o sencillamente antiestético (puede ser la nariz, la piel, los ojos, las orejas… o cualquier otra parte del cuerpo). Estos pensamientos obsesivos son bastante similares a los que sufren las personas con Trastorno Obsesivo-Compulsivo. De hecho, son desórdenes que muchas veces están interconectados y se padecen de forma simultánea.

Esto no significa que cualquier persona a la que le desagrade alguna parte de su físico sufra TDC, por supuesto. Pero los sujetos que padecen TDC pueden desarrollar rasgos propios del TOC. Si la influencia que tiene ese supuesto defecto físico en su rutina diaria y en su equilibrio psicológica es notable, será necesario buscar ayuda psicológica.