Wilhelm Reich

La psicoterapia corporal es un tipo de intervención psicológica que surgió en la segunda mitad del siglo XX y reclamó la importancia del funcionamiento físico en el surgimiento de la neurosis y otros trastornos, así como en el bienestar global.

En este artículo describiremos en qué consiste esta terapia y qué aspectos unen y separan a tres de los principales teóricos de la psicoterapia corporal: Wilhelm Reich, Alexander Lowen y Eugene Gendlin.

¿Qué es la psicoterapia corporal?

El término “psicoterapia corporal” se utiliza para denominar a un conjunto de intervenciones centradas en el cuerpo. Este tipo de tratamientos se popularizaron en las décadas de 1960 y 1970; posteriormente pasarían a ser considerados métodos alternativos y poco respetables, aunque el interés por la terapia corporal ha vuelto a crecer en el nuevo siglo.

A diferencia del conductismo, el psicoanálisisel humanismo, que dominaban el campo de la psicoterapia en la época, las terapias corporales no se focalizan en el comportamiento observable ni en los contenidos mentales, sino en las sensaciones experimentadas a nivel físico. El organismo en sí mismo es entendido como el aspecto central de la identidad humana.

Dentro de este marco se considera que los trastornos corporales y psicológicos, en particular las neurosis, son consecuencia de la acumulación de tensión en distintas zonas del cuerpo, así como de la desconexión entre la vida mental y la experiencia organísmica. No obstante, las hipótesis concretas varían en función de la escuela a la que nos refiramos.

Existen diversas ramas en la psicoterapia corporal; la mayoría de ellas de los modelos teóricos y los métodos desarrollados por autores concretos, algunos de los cuales fueron altamente carismáticos y ejercieron una influencia casi mesiánica sobre sus seguidores. Tres de los terapeutas más influyentes en la terapia corporal fueron Reich, Lowen y Gendlin.

Wilhelm Reich: Vegetoterapia caracteroanalítica

Wilhelm Reich (1897-1957) se formó como psicoanalista, aunque acabó siendo expulsado de este movimiento. Fue una figura peculiar que atribuyó la neurosis a la represión sexual y a las desigualdades socioeconómicas, y un ferviente abogado de la integración del freudismo y el marxismo y de la revolución sexual. Muchos creían que era mentalmente inestable.

Reich defendía la existencia de una “memoria muscular” consistente en el registro físico de los conflictos y traumas infantiles; estas situaciones generarían defensas organizadas en siete anillos de tensiones corporales, asociados a los chakras. Denominó a la configuración de estas defensas “estructura caracteriológica”, y a su estudio “vegetoterapia caracteroanalítica”.

La acumulación de la tensión se debe, según este autor, a la represión de las emociones en situaciones difíciles por tal de evitar la ansiedad asociada a su libre expresión. La psicoterapia de Reich se focalizaba en el análisis de la interacción entre la tensión muscular, las sensaciones corporales, los traumas psíquicos y el carácter.

Reich postuló la existencia de una energía biológico-sexual denominada orgón a la que atribuía la vida física y mental, así como los fenómenos atmosféricos; de hecho, esta energía se debería a la luz irradiada por el sol. La palabra “orgón” se deriva de “organismo” y “orgasmo”.

Dado que Reich relacionaba la neurosis con la insatisfacción sexual, desarrolló también la orgasmoterapia. Mediante esta intervención pretendía ayudar al paciente a liberar energía sexual acumulada, lo cual disminuiría la acumulación de tensión y permitiría la libre circulación de orgón por el cuerpo.

Alexander Lowen: Análisis bioenergético

El análisis bioenergético de Alexander Lowen (1910-2008) fue influido en gran medida por la obra de Reich. Ambos autores compartieron hipótesis sobre el origen sexual de la neurosis y sobre la experiencia corporal como núcleo de la vivencia humana, si bien Lowen se apartó de los postulados de su maestro cuando éste empezó a centrarse en el orgón.

Para Lowen el organismo de las personas constituye un sistema abierto de energía organizado en función de dos polos: la cabeza y los genitales. En condiciones normales la energía fluye libre y equilibradamente de uno a otro polo, pero la acumulación de tensión en distintas partes del cuerpo puede obstaculizar este flujo, generando alteraciones caracteriales.

Este autor describió cinco tipos de personalidad patológica en función de los puntos de tensión y bloqueo principales, así como de las características físicas y psicológicas. Su terapia bioenergética, consistente en ejercicios específicos para cada trastorno del carácter, tenía el objetivo de restablecer el equilibrio entre el cuerpo y la mente liberando energía.

Los cinco caracteres bioenergéticos que describió Lowen son los siguientes:

  • Esquizoide: personas que se han criado en entornos fríos y hostiles, cuyos pensamientos están disociados de la vida emocional y de la experiencia corporal.
  • Oral: se trata de una personalidad egocéntrica y dependiente o bien excesivamente independiente, derivada de la no satisfacción de las necesidades infantiles de afecto.
  • Masoquista: la presión excesiva de los adultos puede dificultar la búsqueda de placer, generando personalidades hostiles y negativas con agresividad reprimida.
  • Psicopático: estas personas niegan sus sentimientos y temen que los demás se aprovechen de ellos, por lo que intentan controlar y seducir a otros.
  • Rígido: el carácter rígido se caracteriza por obstinación, ambición, agresividad, distanciamiento interpersonal, sexualidad compulsiva y negación del placer

Eugene Gendlin: Focusing

Además de formarse como psicoterapeuta bajo la tutela de Carl Rogers, Eugene T. Gendlin (1926-2017) fue un filósofo influido por el existencialismo y la fenomenología. El foco de interés de Gendlin fue la creación de significados y símbolos a partir de la experiencia corporal.

Gendlin llamaba “experiencing” a la capacidad de las personas para vivenciar sensaciones físicas. A través del “experiencing” podemos anclarnos a nuestro cuerpo, mientras que la simbolización de la experiencia permite que la expresemos de forma saludable a nivel emocional.

Desarrolló su herramienta terapéutica principal, el Focusing, con el objetivo de ayudar a sus pacientes a conectar con sus sensaciones físicas y con las experiencias vitales. Tras procesarlas adecuadamente, la persona también pasaría a ser capaz de simbolizarlas de forma correcta y atribuirles significado.

Según Gendlin el Focusing, o “acto crucial interno”, consiste en los siguientes seis pasos:

  • Despejar un espacio: consiste fundamentalmente en relajarse física y mentalmente, distanciándose de las preocupaciones.
  • Seleccionar un problema: decidir qué preocupación personal se trabajará, sintiendo las emociones asociadas pero sin perderse en ellas.
  • Encontrar una sensación sentida: sentir plenamente la emoción global que produce el problema seleccionado.
  • Encontrar un asidero: identificar un símbolo (una palabra, una frase, una imagen…) que represente de forma precisa el problema.
  • Resonar el asidero: examinar la relación entre el asidero y la sensación sentida; si no es perfecta, encontrar otro asidero.
  • Hacer preguntas: reflexionar sobre la sensación sentida y esperar a obtener respuestas que vayan acompañadas de cambios en las emociones.