Las alucinaciones son un síntoma frecuente del espectro de la psicosis. Alberto Ruggieri.

La palabra psicosis probablemente nos suene a una gran mayoría de la población, o al menos a aquellos con conocimientos de psicología y psiquiatría. Se trata de un término que, aunque nació hace alrededor de dos siglos, sigue utilizándose hoy en día cuando se hace referencia a determinados trastornos mentales. Muchas personas saben que está relacionado con la esquizofrenia y otros trastornos mentales severos.

Así pues, ¿qué es la psicosis? En este artículo vamos a hacer un breve comentario al respecto.

Las psicosis: definición y síntomas asociados

Se entiende por psicosis al conjunto de alteraciones mentales que generan en quien las padece una alteración en la percepción de la realidad, perdiendo contacto con esta y provocando dificultades severas en el funcionamiento de la percepción, pensamiento y conducta.

El concepto surgió en la corriente psicoanalítica, apareciendo en 1841 y empezando a popularizarse a partir de 1845. De hecho, en este último año se haría popular y se extendería la división de los trastornos mentales en neurosis (de origen neuropsicológico, en la que el sujeto tiene dificultades para adaptarse a la realidad pero sin negar esta) y psicosis (psiquiátrico, en el que se produce una ruptura con la realidad y una posible generación de una nueva).

Los síntomas más frecuentes y predominantes que suele presentar alguien con algún tipo de psicosis son las alucinaciones o percepciones de estímulos no existentes en la realidad, que pueden afectar a cualquier modalidad sensorial, y los delirios (sean éstos o no un intento de explicar dichas alucinaciones).

También es habitual que se produzca una alteración en la capacidad de coordinar y organizar los pensamientos, palabras y acciones, perdiendo la capacidad de realizar asociaciones lógicas. Se llevan a cabo comportamientos extraños y desorganizados, y en muchas ocasiones se pierde el hilo del discurso. Es habitual que se presenten dificultades para concentrarse, así como la presencia de alteraciones en el estado del ánimo. La agitación y el pánico, o por el contrario la inmovilidad total, no es tampoco un fenómeno extraño.

Otro aspecto a tener en cuenta es que en la mayoría de psicosis y experiencias de tipo psicótico el sujeto no es consciente de estar padeciendo un alteración: evidentemente es consciente de lo que percibe, pero por lo general no lo ve inicialmente como algo autogenerado si no como algo que está ocurriendo realmente. Y no son meras imaginaciones: el sujeto realmente percibe algo (oye una voz, nota insectos recorriendo su cuerpo…), simplemente dichas percepciones no se corresponden con estímulos reales.

Estas alteraciones suelen ir ligadas al padecimiento de un trastorno mental, si bien también pueden surgir a partir del padecimiento de una lesión cerebral, una patología orgánica (un tumor o infección por ejemplo) o al consumo de sustancias (sean drogas o medicamentos). Pero en ocasiones también podemos llegar a presentar algún tipo de síntoma psicótico sin necesidad de padecer un problema concreto o estar intoxicado: existen algunas alucinaciones que surgen en periodos de alteraciones de conciencia, o es posible que la inanición o la falta de sueño puede generarlas.

Las causas de las psicosis

Las psicosis son alteraciones complejas, que a lo largo de la historia han intentado ser explicadas de múltiples maneras y por diferentes corrientes teóricas. A día de hoy las causas de las psicosis siguen siendo en gran medida desconocidas, pudiendo variar en gran medida las explicaciones planteadas según el trastorno psicótico en sí.

En la actualidad la hipótesis más extendida, de origen cognitivo-conductual, es la de diátesis-estrés, en la que se considera que los trastornos psicóticos son producto de la interacción de factores vitales estresantes y vulnerabilidad biológica generada por herencia genética y/o problemas derivados del funcionamiento cerebral (como una mala migración neuronal o la presencia de alteraciones fisiológicas).

Sin embargo, hay que tener en cuenta que diferentes marcos y corrientes de pensamiento han ofrecido distintas explicaciones. Desde el psicoanálisis freudiano, por ejemplo, se ha presentado la psicosis como una negación y sustitución de la realidad generada por la ausencia de la capacidad de represión primaria, precisando el sujeto de dicha deformación de la realidad para poder subsistir.

Otra corriente que ha intentado ofrecer una explicación es la humanista, que propone por ejemplo con el modelo de mapa de la autoestima que el núcleo del trastorno se encuentra en la angustia y la vulnerabilidad a las anti-hazañas (derrotas, fracasos y situaciones que hacen que el sujeto se sienta avergonzado y se autodesprecie), que terminan por causar que el sujeto se autoengañe para protegerse y poco a poco se vaya alejando de la realidad. Sin embargo, tanto este modelo como el basado en el psicoanálisis no gozan de aceptación por parte de la comunidad científica.

Algunos trastornos psicóticos

Psicosis es un término genérico que se refiere al funcionamiento general de este tipo de trastornos. Pero en realidad existen una gran cantidad de distintas psicopatologías que se incluyen en esta categoría. Asimismo, algunos trastornos que originalmente se identificaron como psicóticos posteriormente se han separado de este concepto. Un ejemplo es el trastorno bipolar, antiguamente denominada psicosis maníaco-depresiva. A continuación se disponen algunos de los principales trastornos psicóticos.

1. Esquizofrenia

El más conocido y prototípico de los trastornos psicóticos, la esquizofrenia es un trastorno en el que suelen aparecer alucinaciones, delirios y alteraciones del lenguaje. Puede aparecer también un comportamiento desorganizado, catatonía, o síntomas negativos como empobrecimiento del pensamiento y la capacidad de juicio. Ocurre generalmente en forma de brotes y genera una gran cantidad de dificultades a quien lo padece. Los síntomas duran al menos seis meses y puede terminar provocando deterioro cognitivo.

2. Trastorno delirante crónico

Otro de los grandes trastornos mentales de tipo psicótico, el trastorno delirante crónico se caracteriza por la existencia de alteraciones en el contenido del pensamiento, existiendo creencias extrañas y que no se ajustan a la realidad que se mantienen fijas a pesar de la evidencia en contra. Por lo general, con la excepción de aquello que se vincula al contenido de su delirio el sujeto actúa con normalidad y no presenta otras dificultades. Las creencias pueden estar más o menos sistematizadas, y el sujeto a menudo considera que la evidencia respalda sus creencias e ignora aquellos elementos que las contradicen.

3. Trastorno esquizofreniforme

Se trata de un trastorno de tipo psicótico que comparte la mayor parte de sintomatología con la esquizofrenia, salvo por el hecho de que la duración de sus síntomas es de más de un mes pero menos de seis y no provocar deterioro.

4. Trastorno esquizoafectivo

Este trastorno se caracteriza por la presencia de sintomatología psicótica junto a alteraciones del estado del ánimo como episodios depresivos o maníacos, existiendo los síntomas psicóticos al menos durante dos semanas en ausencia de episodios maníacos o depresivos (en caso contrario podríamos estar ante un trastorno depresivo o bipolar con características psicóticas).

5. Psicosis reactiva breve

Breve aparición de síntomas psicóticos como reacción a un fenómeno estresante y traumático.

6. Trastorno psicótico por enfermedad médica

Algunas enfermedades médicas pueden acabar generando sintomatología psicótica debido a la afectación de los nervios o el cerebro. Las demencias, tumores, problemas autoinmunes y alteraciones metabólicas pueden ser origen de una psicosis orgánica.

7. Trastorno psicótico derivado del consumo de sustancias

Las drogas también puede generar experiencias de tipo psicótico, tanto en el momento de consumirlas como en la intoxicación o como resultado del síndrome de abstinencia en sujetos dependientes.

8. Trastorno psicótico breve

Se trata de un trastorno psicótico similar a la esquizofrenia y al trastorno esquizofreniforme, con la diferencia de que en este caso tiene una duración menor de un mes.

9. Síntoma ocasional en otros trastornos

Hay que tener en cuenta que además de los trastornos propriamente psicóticos, muchas otras psicopatologías pueden cursar con algunos elementos psicóticos. Es lo que ocurre con la depresión o el trastorno bipolar, en que ocasionalmente pueden aparecer alucinaciones y fenómenos psicóticos.