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El miedo social es un mecanismo natural para evitar que nos hagan daño. La baja autoestima y la falta de confianza en uno mismo nos hace sentir débiles en situaciones sociales. Tenemos miedo a sentirnos juzgados y es muy probable que este sentimiento tenga su o rigen en la infancia.

Pánico social: diez acciones cotidianas para vencerlo

Todo el mundo, en mayor o menor medida, tiene miedo al rechazo. Una de las cosas que diferencian a una persona segura de sí misma de otra que no lo es, es que la primera aprendió a gestionar el miedo.

Pero, ¿cómo podemos vencer la inseguridad?

Antes que nada, te recomendamos que leas este artículo publicado en Psicología y Mente que habla sobre la timidez y cómo tratar de superarla.

Seguidamente te proponemos diez acciones que puedes aplicar en tu día a día y que te ayudarán a ser una persona más sociable.

1. Ámate

La mejor forma para acabar con nuestro miedo al rechazo es trabajar la autoestima. Una buena forma de empezar es aprendiendo a hablarnos a nosotros mismos y a valorarnos por lo que somos: ser conscientes de nuestras virtudes y mimar y perdonar nuestros defectos. Ser conscientes también de que podemos mejorar y no avergonzarnos por no saber hacer tal o cual cosa. Nadie es perfecto ni nadie lo sabe todo.Vivir es aprender y saber corregir nuestros errores.

2. No te tomes muy en serio

Reírnos de nosotros mismos y de nuestros defectos nos ayudará a relativizar nuestros errores. No debemos enfadarnos con nosotros mismos sino entender que los errores forman parte del aprendizaje. No nacemos sabiendo, tenemos que ser conscientes de que todo tiene su proceso y no debemos privarnos del lujo de equivocarnos. Alegrémonos de nuestros errores porque querrá decir estamos más cerca de nuestra meta. Además, reírnos de nosotros mismos, delante de los demás, nos ayudará a que nos vean como personas valientes que no tienen miedo a ser juzgadas.

3. Cuenta tus fracasos

Hay pocas cosas más graciosas que la historia de un fracaso. Las comedias acostumbran a ser historias de fracasos y los personajes que las viven son gente cargada de errores que los hace entrañables. Fijémonos en Charles Chaplin o Buster Keaton; sus películas están plagadas de caídas y errores que hacen desternillarse al público. Sus films son tramas que se nutren de equívocos y torpezas y el público se ríe con ellas. O si no, fijémonos en Woody Allen. Todas sus películas giran en torno a él y a sus fracasos y, lejos de parecer un tonto, la gente se ríe con él y empatiza con sus vivencias porque, en el fondo, todos hemos fracasado alguna vez y no hay nada de malo en ello.

Sobre Woody Allen y su inoperancia para seducir mujeres, te recomendamos leer el siguiente artículo: "Los 8 errores de seductor principiante".

4. Habla de tu miedo social

Decir que somos tímidos nos ayudará a poder comunicarnos y dará información a los demás para que puedan simpatizar con nosotros. Estaremos contando nuestros fracasos y, a la vez, riéndonos de nosotros mismos. Así, los demás sabrán cómo tratarnos y descubriremos que no pasa nada por tener pánico social. Por ejemplo, si estamos enfrente de la persona que nos gusta, podemos decirle: “perdona, pero es que me intimidas y si no te hablo o tartamudeo es porque estoy concentrado en no sangrar por la nariz”.

5. Aprende a relajarte

No hay mejor manera de combatir la ansiedad que aprender a respirar y conocer unas cuantas técnicas de relajación. Hay infinidad de información en internet que nos ayudará a aprender a luchar contra el estrés. En Psicología y Mente somos partidarios del Mindfulness, pero hay infinidad de formas de calmar los nervios como el yoga, la meditación o hacer deporte. Puedes consultar los siguientes artículos para conocer técnicas sencillas y divertidas que te ayudarán a tener una mejor relación con tu mente y tu cuerpo:

6. Da conversación a desconocidos

Aprender a ser personas sociables no es una tarea fácil. Debemos empezar en situaciones cotidianas que no supongan un gran esfuerzo. Hacer comentarios a desconocidos es una muy buena forma de empezar. Hay infinidad de situaciones cotidianas en las que podemos empezar a practicar, como por ejemplo dar los buenos días al portero de nuestro edificio, hablar del tiempo en el ascensor o decirle a una amiga que le queda muy bien su nuevo peinado. Poco a poco iremos venciendo nuestros miedos y aprenderemos a manejarnos en diferentes contextos sociales.

7. Asume que bordes y maleducados hay en todas partes

Saber cuales son nuestros errores y defectos y cuales no, nos ayudará a que atribuyamos ciertas reacciones a los demás y no nos culpemos a nosotros mismos si alguien es antipático con nosotros. Hay gente que camufla su inseguridad siendo agresiva con los demás. Tenemos que aprender a detectarlo y a saber perdonarlos. Si saludamos a nuestro jefe y este nos responde de forma seca o agria sin motivo aparente, pensaremos que es un soso o que debe tener problemas personales que lo hacen contestar así.

8. Trabaja la asertividad

Cultivar la observación nos será útil para saber cómo debemos comunicarnos con los otros. Si empezamos a detectar los estados de ánimo de las personas según su expresión corporal, podremos expresarnos, o no, de una forma más adecuada y nos ahorraremos infinidad de situaciones incómodas y de respuestas agresivas que bajen nuestra autoestima. Conocer la personalidad de los demás hará que sepamos hacer mejores atribuciones y más acertadas.

¿Quieres conocer algunas claves de comunicación asertiva? Te recomendamos leer este artículo.

9. Atrévete a hacer cosas nuevas

Experimentar cosas nuevas y salir de nuestra zona de confort nos ayudará a conocer diferentes contextos y aprenderemos a adaptarnos mejor a ellos en futuras ocasiones. Siempre y cuando no sea un peligro para nuestra integridad física o para nuestros nos valores, es bueno y enriquecedor para que participemos en actividades nuevas. Centrémonos en los beneficios de la actividad y no en sus desventajas. Tomémoslo como una oportunidad de superar un reto y mejorar como personas.

10. Toma la iniciativa

A medida que vayamos enfrentándonos a nuevas situaciones y aceptemos hacer nuevas actividades, estaremos preparados para ser nosotros mismos la fuente de las experiencias venideras. Hacer un evento para ir al estreno de una película que nos gustaría ver o organizar una cena con nuestros amigos y pedir que cada uno lleve a un desconocido, es una buena forma de empezar y practicar con gente de confianza. Poco a poco nos iremos convirtiendo en personas proactivas de gran valor para los demás y nos veremos a nosotros mismos como alguien que las otras personas quieren cerca por ser un manantial de innumerables actividades divertidas.

Paciencia, tengamos en cuenta que los miedos no se vencen de un día para otro. Poco a poco iremos combatiéndolos y superándolos. Te recomendamos que no te compares con la persona que te gustaría ser sino que te compares con la persona que fuiste. Día a día, mes a mes, año a año, te irás dando cuenta que estás dejando atrás el pánico social.