Así es la fobia a ciertos colores.

El mundo de la psicopatología es un mundo complejo, y son muchos los trastornos que pueden experimentar los seres humanos. Trastornos de personalidad, del estado de ánimo, de ansiedad… estos últimos son unos de los motivos más frecuentes de consulta psicológica.

Entre los diferentes tipos de trastornos de ansiedad destacan las fobias, que son miedos irracionales que provocan un gran malestar y pueden llegar a afectar seriamente a la vida de la persona que la sufre.

En este artículo hablaremos de una fobia curiosa pero poco frecuente: la agorafobia o miedo a los colores (cromofobia). En las siguientes líneas te explicamos sus causas, síntomas y tratamiento.

Qué es la cromofobia

Las fobias son miedos irracionales y persistentes que se caracterizan por una sintomatología ansiosa que lleva a la persona a experimentar la necesidad de evitar el estímulo temido o escapar de él. Las fobias causan gran malestar, y pueden llegar a afectar negativamente a la vida de la persona que sufre esta condición.

Los trastornos fóbicos se engloban dentro de los trastornos de ansiedad, y existen diferentes tipos como te explicamos en nuestro artículo “Tipos de fobias: explorando los trastornos del miedo”. Estas patologías se clasifican fobias complejas y fobia simples. Dentro de las primeras encontramos las fobias sociales y la agorafobia, y las fobias simples reciben el nombre de fobias específicas, en las que el estímulo fóbico es un objeto, situación o animal.

La cromofobia o miedo a los colores es una fobia específica que se caracteriza porque la persona que la sufre siente un miedo irracional hacia los colores. Varía de persona a persona, pues cada individuo siente un gran malestar ante la presencia de un color concreto o varios de ellos, hasta el punto en que visualizar ese color en cuestión les hace sentir un malestar intenso.

Los tipos de cromofobia más frecuentes suelen ser la xantofobia, que es miedo irracional al color amarillo, o la melanofobia o miedo irracional al color negro. En muchos casos, las ideas supersticiosas pueden estar detrás de esta fobia.

Causas

Las fobias se desarrollan por aprendizaje, concretamente por un tipo de aprendizaje asociativo llamado condicionamiento clásico, que investigó inicialmente Ivan Pavlov y que popularizó John Watson, un psicólogo estadounidense. Esto ocurre tras una experiencia traumática, y la persona asocia este evento doloroso a un estímulo que originalmente era neutro, que acaba provocando la misma respuesta que provocó el evento traumático. Es decir, el miedo extremo.

Otras causas del miedo a los colores

Pero las fobias pueden originarse de diferentes maneras. Otro tipo de aprendizaje que se vincula al desarrollo de las fobias es el condicionamiento vicario. Es decir, que la persona no es necesario que experimente el evento traumático en su propia piel, sino que la observación de una situación emocionalmente dolorosa en otra persona puede hacer que un individuo desarrolle esta patología.

Los expertos en fobias también argumentan que estos trastornos son comunes porque los seres humanos estamos preparados biológicamente para sentir miedo, pues es una emocional altamente adaptativa, que ha servido para la supervivencia de la especie humana lo largo de los siglos. En este sentido, el miedo se origina por asociaciones primitivas en el cerebro primitivo, y no por asociaciones cognitivas en el neocórtex, lo que explica por qué los fóbicos tienen serias dificultades para superar el trastorno pese a saber que lo sufren. Las fobias no responden a argumentos lógicos.

Síntomas de las fobias

Los tipos de fobia varían en función del estímulo fóbico que lo elicita. Cuando hablamos de aracnofobia, no estamos refiriendo a que son las arañas las que provocan el miedo. En el caso de la aerofobia, es el hecho de volar en un avión lo que causa el malestar. Ahora bien, los síntomas son comunes independientemente del tipo de fobia.

Estos síntomas suelen clasificarse en cognitivos, conductuales y físicos. Los síntomas cognitivos incluyen el miedo, la angustia, la falta de concentración o los pensamientos catastróficos. En cuanto a los síntomas conductuales, los comportamientos de evitación y escape son frecuentes. Evitación hace referencia a no exponerse al estímulo, que aún no está presente. Cuando hablamos de escape, nos referimos al hecho de salir de la situación en la que el estímulo está presente. Los síntomas físicos son variados, la hiperventilación, la hipersudoración, el dolor de cabeza, las náuseas, entre otros síntomas.

Tratamiento y terapia

Si bien las fobias son trastornos frecuentes, el pronóstico en la recuperación es muy positivo. Son muchas las investigaciones que se han realizado para averiguar cuál es el mejor tratamiento en estos casos.

Según los datos científicos, la terapia cognitivo conductual parece ser la más efectiva. Esta forma de terapia pretende modificar aquellos hábitos, conductas y pensamientos que llevan a una persona a padecer un trastorno mental. Para ello, se emplean diferentes técnicas, y para el tratamiento de las fobias, dos de las más habituales son las técnicas de relajación y las técnicas de exposición.

Ahora bien, la técnica por excelencia es la desensibilización sistemática, que combina las dos anteriores y que consiste en exponer al paciente al estímulo temido de manera gradual. El paciente, además, aprende diferentes estrategias de afrontamiento que le ayudan a no evitar ni escapar del estímulo temido.

Además de la terapia cognitivo conductual, existen otros tipos de terapia que han resultado ser efectivos en el tratamiento de las fobias. Los más conocidos son la terapia cognitiva basada en Mindfulness y la terapia de aceptación y compromiso.

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Referencias bibliográficas:

  • E. B., Foa; Blau, J. S., Prout, M., & Latimer, P. (1977). Is horror a necessary component of flooding (implosion)?. Behaviour Research and Therapy (15).
  • Nardone, Giorgio. (1997). Miedo, pánico, fobias: la terapia breve Barcelona: Empresa Editorial Herder S.A.