El concepto “fobia escolar” se utiliza para hacer referencia a situaciones de rechazo a asistir al colegio por parte de niños y adolescentes. En muchas ocasiones la ansiedad y el miedo ante la perspectiva de ir a clase no está presente o no tiene la intensidad requerida para el diagnóstico de fobia específica; en todo caso, el aspecto clave es la evitación de la escuela.

En este artículo describiremos qué es la fobia escolar y cuáles son sus síntomas y sus causas. Para ello la compararemos con otros problemas similares y que pueden solaparse con este trastorno, como la ansiedad por separación y las fobias específicas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no existen criterios diagnósticos oficiales para la fobia escolar.

¿Qué es la fobia escolar?

La fobia escolar se puede definir como un temor intenso y persistente a acudir al colegio, si bien existe cierta falta de acuerdo en torno a esta perspectiva: mientras que algunos autores conciben este trastorno como una verdadera fobia, otros lo asocian más bien a la ansiedad por separación. Este último punto de vista es el que defiende el DSM-IV.

Es importante destacar que las categorías diagnósticas más utilizadas no incluyen especificaciones para la fobia escolar. Los casos en que existe un verdadero temor al colegio pueden ser clasificados como fobias específicas, etiqueta compartida por trastornos como la claustrofobia, el miedo a los insectos, a la sangre o a las alturas.

Las niñas y los niños con fobia escolar experimentan sensaciones marcadas de ansiedad cuando se encuentran en el colegio, así como ante la perspectiva de acudir a éste. Muchos de los pequeños afectados refieren que el malestar se debe a su miedo al fracaso académico, aunque las causas pueden ser diversas.

Desde un punto de vista práctico el aspecto fundamental de la fobia escolar es el rechazo a acudir al colegio, que en ocasiones da lugar a ausencias que pueden durar semanas o meses. Esta evitación, un aspecto muy característico de las fobias, conlleva retrasos académicos para los pequeños y dificultades logísticas para los padres.

A diferencia de lo que sucede en los casos de novillos, los padres son conscientes de que su hija o hijo no acude a clase. Asimismo manifiestan su deseo de que la situación se resuelva; esto diferencia a la fobia escolar del abandono escolar, asociado a la negligencia parental. La ansiedad y el miedo también son específicos de la fobia escolar.

Síntomas asociados

Las fobias específicas se caracterizan fundamentalmente por la aparición de sensaciones de ansiedad intensa ante la presencia o la anticipación de aquello que se teme (el estímulo fóbico), así como por las conductas de evitación que se derivan de este miedo.

El miedo a la escuela se manifiesta en reacciones como llantos, gritos y quejas, así como en conductas negativistas de rechazo a obedecer a los padres. La irritabilidad y las explosiones de ira también son formas de expresión del temor comunes en niños pequeños, menos conscientes de sus propias emociones que la mayoría de personas adultas.

El estado de ánimo tiende a ser bajo, con síntomas de tipo depresivo como la apatía y la tristeza. Como la ansiedad, el ánimo depresivo distingue a esta fobia de otras causas de ausentismo escolar. También tiende a existir una importante dependencia de uno de los padres o de ambos, y estos son con frecuencia personas con predisposición a la ansiedad.

Es habitual que se produzcan reacciones somáticas como consecuencia de la ansiedad; entre estas destacan el dolor de cabeza y los síntomas gastrointestinales, como náuseas, vómitos, diarrea y dolor de estómago. El malestar físico y cognitivo también puede propiciar enuresis y problemas para comer o para conciliar y mantener el sueño.

Causas de este problema

La aparición de la fobia escolar se asocia a factores precipitantes de carácter psicosocial. Algunos de ellos se relacionan directamente con la vida académica, como los cambios de domicilio y de escuela, el fracaso académico, el hecho de repetir curso, la falta de habilidades sociales, la fobia social y el abuso escolar, conocido habitualmente como bullying.

Sin embargo este miedo también aparece con frecuencia en niñas y niños que han perdido recientemente a un ser querido, que se han visto afectados por la separación de sus padres o que han sufrido una enfermedad que les ha hecho ausentarse del colegio durante un tiempo.

Desde la perspectiva del condicionamiento operante podemos afirmar que la conducta de los padres tiene una gran relevancia en el desarrollo de la fobia escolar: permitir que el niño se quede en casa actúa como reforzador de su miedo a ir al colegio. En este sentido, la sobreprotección y la ansiedad paternas son consideradas variables muy importantes.

Un factor que también tiene un peso importante en la fobia escolar es el hecho de que los niños tienden a preferir quedarse en casa que ir al colegio. En muchos casos este trastorno se puede asociar con periodos en que el nivel de exigencia académica aumenta, como en épocas de exámenes o de presentaciones orales de trabajos.