El Trastorno Borderline y la bipolaridad comparten ciertos síntomas parecidos. Unsplash.

El elemento emocional es uno de las más importantes para el ser humano, ya que nos permite valorar la implicación para nosotros de lo que ocurre alrededor y motivan diversos tipos de conducta.

La alegría nos mueve a la acción y a la repetición de conductas que la han generado, al igual que el placer. La tristeza nos conduce a evitar repetir situaciones. El miedo genera que evitemos estímulos. El amor y el odio nos llevan a acercarnos o alejarnos de seres, estímulos o situaciones. Las emociones no son inmutables y van cambiando en base a los acontecimientos. Sin embargo, existen diferentes trastornos en los que aquellos que lo padecen sufren cambios rápidos en la emotividad que no pueden controlar y que antes o después les hacen sufrir.

Quizás el primero que nos venga en la mente sea el Trastorno Bipolar, pero también existen otros tan conocidos como el Trastorno Borderline de la Personalidad. Estos trastornos tienen síntomas que en algunos aspectos los hacen muy semejantes y a veces incluso pueden llegar a confundirse. Es por ello que en este artículo vamos a analizar las diferencias entre el Trastorno Bipolar y el Trastorno Límite de la Personalidad.

El Trastorno Bipolar

El Trastorno Bipolar es junto a la depresión uno de los trastornos del estado del ánimo, caracterizado por la presencia de uno o más episodios maníacos o hipomaníacos, que pueden ser antecedidos o seguidos de un episodio depresivo.

En los episodios maníacos aparece un estado de ánimo expansivo y eufórico, siendo frecuente que aparezcan autoestima inflada y sentimientos de grandiosidad. Otros síntomas que pueden y/o deben estar presentes es la elevación del nivel de energía, la disminución del sueño, la distraibilidad, la no valoración de riesgos y la emisión de conductas de alto riesgo y la fuga de ideas.

En ciertos casos graves, también pueden aparecer alucinaciones y delirios, verborrea y irritabilidad/hostilidad. Los síntomas suelen durar al menos una semana. Los episodios hipomaníacos son semejantes pero con una intensidad y duración mucho menor (al menos cuatro días), no existiendo alteraciones como los delirios.

En lo que respecta a los episodios depresivos, se experimenta durante al menos dos semanas un estado de ánimo triste junto con anhedonía y abulia, siendo frecuente que se pierda la motivación o la capacidad de sentir placer. También es habitual que aparezca desesperanza y pasividad, pensamientos de suicidio y problemas de sueño y alimentación.

Existen dos tipos de Trastorno Bipolar, el tipo 1 y el tipo 2. En el primero es imprescindible que haya aparecido como mínimo un episodio de tipo maníaco o mixto que puede o no ir seguido o antecedido de un episodio depresivo. El segundo hace referencia a personas que experimentan uno o más episodios depresivos junto al menos uno hipomaníaco.

El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP)

En lo que respecta al Trastorno Límite o Borderline de la Personalidad, se trata de un trastorno de personalidad caracterizado por un patrón de comportamiento en el que prima la inestabilidad afectiva, emocional y relacional, junto con un elevado nivel de impulsividad, que se inicia en el período de la adolescencia como resultado de la interacción entre aspectos biológicos y las vivencias y aprendizajes realizadas por el sujeto.

Entre los síntomas más característicos encontramos una autoestima baja, sentimientos permanentes de vacío y de tener poco valor, elevada reactividad a los sucesos e interacciones, vivencia extrema de emociones e idealización o devaluación de los demás en términos muy categóricos.

Destaca también la presencia de un pánico atroz a ser abandonados, haciando frecuentes esfuerzos por evitarlo (aunque este no sea real). También son frecuentes los pensamientos suicidas (y en muchos casos intentos de llevarlos a cabo) o realización de actos autolesivos. Pueden aparecer alteraciones vinculadas a la disociación, como la despersonalización o desrealización. En ciertos contextos pueden ser criticadas por ser irritables, se especula que debido a una relativa dificultad para reconocer y expresar sus emociones, si bien aún se sabe poco al respecto.

Características en las que se asemejan

A partir de las anteriores descripciones y criterios diagnósticos, podemos encontrar que Trastorno Bipolar y borderline tienen algunas semejanzas evidentes. Las personas que padecen ambos trastornos manifiestan síntomas tales como elevada impulsividad, irritabilidad y un patrón de relaciones superficial (al menos en algunos momentos). La coincidencia más importante es la elevada labilidad emocional, cambiando rápidamente de un estado emocional a otro.

Además de lo anterior, estamos ante dos de los trastornos que más se han vinculado a la realización y/o consumación de intentos de suicidio, siendo el Trastorno Bipolar uno de los que con más frecuencia se ha vinculado (junto a la depresión y las adicciones) y siendo el Trastorno Límite de la Personalidad el trastorno de personalidad que más se ha ligado al suicidio.

Por último, podemos encontrarnos con sujetos que presentan ambos diagnósticos, Trastorno Límite de la Personalidad y Trastorno Bipolar. Aunque esto nos está indicando claramente que no se consideran lo mismo, lo cierto es que muchos de los síntomas son muy semejantes.

Diferencias entre Trastorno Bipolar y Trastorno Límite de la Personalidad

Los anteriores puntos en común pueden hacer pensar que ambos trastornos se asemejan mucho e incluso en algún caso podrían llegar a confundirse. Pero a pesar de que Trastorno Bipolar y borderline tienen puntos en común y parte de su sintomatología coincide, no dejamos de estar ante entidades diagnósticas con diversas diferencias entre sí. Entre las diferencias más significativas encontramos las siguientes.

1. Presencia o ausencia de euforia

Tanto en el Trastorno Bipolar como en el trastorno borderline nos encontramos con cambios rápidos en la emociones muy intensas. Sin embargo, mientras que en el Trastorno Bipolar existen uno o más episodios maníacos o hipomaníacos que se vinculan a un estado de ánimo expansivo y eufórico, en el trastorno borderline persiste una tonalidad afectiva de tipo depresivo, no apareciendo euforia.

2. Estabilidad de los cambios

Si bien los cambios en el estado de ánimo pueden ser muy rápidos en el Trastorno Borderline o Límite de Personalidad, en el caso del Trastorno Bipolar este puede ser bastante más estable y duradero. Por ejemplo, alguien con trastorno borderline puede tener cambios de estado de ánimo constantes a lo largo de un día, o incluso en una o pocas horas. El sujeto con Trastorno Bipolar presenta cambios súbitos, pero en forma de episodios que suelen durar más tiempo.

Pese a ello hay que tener en cuenta que aquellas personas con Trastorno Bipolar denominadas cicladores rápidos (con al menos cuatro cambios de la polaridad emocional en un año) pueden presentar una mayor labilidad que la media, aunque generalmente no será tan marcada como en el caso del trastorno borderline.

Por otro lado, el nivel de impulsividad es estable y constante en los pacientes con trastorno borderline, mientras que en el Trastorno Bipolar aparece solo en la fase maníaca.

3. Motivo del cambio de estado de ánimo

Otra de las diferencias las podemos encontrar en qué desencadena exactamente el cambio, mientras que en el Trastorno Bipolar nos encontramos que se considera que dichos cambios obedecen a alteraciones y disregulaciones de los neurotransmisores cerebrales, los propios del trastorno borderline se situan a menudo en el exterior, en el estrés psicosocial, las relaciones interpersonales y las vivencias que tienen quienes lo padecen. Es decir, alguien con Trastorno Bipolar puede no ser consciente de qué ha provocado sus cambios exactamente, mientras que el borderline puede asociarlo a una discusión o malestar mucho más concretos.

4. Presencia de períodos asintomáticos

El trastorno borderline de personalidad, como alteración de la personalidad que es (estando pues sus características integradas en el modo de ser del sujeto), permanece consistente a lo largo del tiempo. Es decir, no hay períodos asintomáticos per se. Por contra en el Trastorno Bipolar nos encontramos que entre episodios pueden existir períodos libres de síntomas más o menos prolongados, a pesar de que no es raro que en ocasiones persistan síntomas subclínicos. Y aunque no es lo más habitual pueden incluso no llegar a repetirse los episodios.

5. Nivel de autoestima

Aunque la vivencia de ambos trastornos a la larga suele comportar la disminución de la autoestima y autoconcepto, en el Trastorno Bipolar esta va a variar en gran medida en función del tipo de episodio que esté teniendo el sujeto.

En fase maníaca suele aparecer un estado de ánimo expansivo en el que destacan sensaciones de grandiosidad, estando la autoestima muy agrandada. En fases depresivas el estado de ánimo y la autovaloración de sí mismos suele estar muy disminuida. En los períodos asintomáticos esta parte del autoconcepto puede estar en niveles normativos, aunque también puede estar alterada.

En lo que respecta al Trastorno de Personalidad Límite, por norma general quienes lo padecen suelen tener una muy mala opinión de sí mismos, a menudo sintiéndose impotentes y sin valor. En una gran mayoría de pacientes la sensación que prevalece es la sentirse vacíos y tener pánico a ser abandonados.

6. Relación con los demás

Hemos visto anteriormente que en ambos trastornos puede darse la presencia de relaciones superficiales, poco profundas o inestables. Sin embargo también podemos observar diferencias.

El sujeto con Trastorno Límite de Personalidad suele tener sentimientos de vacío, de tener poco valor y un pánico extremo a ser abandonados. Es frecuente que establezcan relaciones de dependencia, necesitando ser comprendidos, queridos y valorados. También que se peleen constantemente, que idealicen a los demás o los devalúen.

Sin embargo, el sujeto con trastorno bipolar se liga a los demás de forma normativa cuando está en fase asintomática, apareciendo superficialidad especialmente en las fases maníacas, pero por lo general no existe una dependencia emocional de los demás (aunque puede darse en fases depresivas).

7. Tratamiento

A pesar de ser un trastorno de personalidad severo, quienes padecen trastorno borderline de la personalidad acostumbran a beneficiarse en gran medida de la psicoterapia y de distintas técnicas psicológicas (muchas orientadas específicamente a este trastorno). El tratamiento del Trastorno Bipolar, por el contrario, suele ser más complicado y estar mucho más centrado en la farmacología, aunque se han generado diferentes terapias como la interpersonal y de ritmos sociales o diferentes aplicaciones de la terapia cognitivo-conductual.

Referencias bibliográficas

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