¿Alguna vez has sentido que te pasaba algo raro, como si pudieras observarte desde fuera de tu cuerpo siendo un espectador de ti mismo, o que la realidad se vuelve extraña e irreal, como si todo pasara a cámara lenta o en un decorado? 

La despersonalización y la desrealización son experiencias en los que uno mismo o el entorno aparecen extraños, como en un sueño o una película. En este artículo hablaremos sobre ellos.

Despersonalización y desrealización: ¿qué son?

La despersonalización es una experiencia angustiosa y perturbadora en la que la persona experimenta una sensación de extrañeza respecto a sí mismo, una sensación de estar separado, o fuera del propio cuerpo. Coexiste frecuentemente con la desrealización, consistente en una percepción alterada del entorno que produce sensación de irrealidad. 

La persona experimenta el mundo como si fuera extraño o irreal, como si estuviera dentro de un sueño. En ambas hay una percepción alterada de la realidad, pero mientras que en la despersonalización esa sensación se refiere al propio cuerpo, en la desrealización es el entorno lo que parece alterado.

Con frecuencia, los pacientes afectados tienen gran dificultad para describir estos episodios y pueden creer que están volviéndose locos. Pueden percibir alteraciones en la forma y el tamaño de los objetos y la gente puede parecer extraña. También puede aparecer una alteración en la sensación subjetiva del paso del tiempo. Estas experiencias no se consideran graves ni peligrosas, sin embargo, resultan perturbadoras y bastante confusas, causando gran preocupación y malestar, y temor a volver a sufrir un episodio en el futuro.

A diferencia de trastornos psicóticos,donde la persona cree que las percepciones alteradas son reales, como en el caso de las alucinaciones, en la despersonalización o desrealización permanece intacto el sentido de realidad, es decir, la persona es consciente que su percepción no es real y es producto de su mente.

¿Cuándo aparecen?

La despersonalización y la desrealización han sido observadas durante estados de fatiga, privación de sueño, durante enfermedades infecciosas como la gripe, o tras el consumo de alcohol o drogas como el LSD, mescalina o marihuana, en el síndrome de abstinencia tras la retirada de ansiolíticos e inducida por determinados antidepresivos como fluoxetina. Suele desencadenarse como consecuencia de un alto grado de ansiedad y estrés, siendo frecuente en el trastorno de pánico. También puede aparecer en el trastorno de estrés postraumático, depresión,o en la esquizofrenia.

A pesar de ser un fenómeno poco conocido, y relativamente poco investigado, aproximadamente la mitad de los adultos han experimentado al menos un episodio de despersonalización o desrealización de forma aislada a lo largo de su vida. Sin embargo, el trastorno de despersonalización/ desrealización es mucho menos frecuente, estimándose su presencia en un 2% de la población.

Un trastorno disociativo

El trastorno de despersonalización y desrealización forma parte de los trastornos disociativos dentro de las clasificaciones diagnósticas actuales. 

El término "disociación " se utiliza para describir la desconexión entre cosas generalmente asociadas entre sí. En este caso, son las percepciones las que se consideran disociadas, concretamente la integración de las experiencias perceptivas. La disociación es un mecanismo de defensa que sirve normalmente para mitigar un dolor emocional intenso originadas por experiencias muy dolorosas o traumas. 

En el contexto de un trauma severo en la niñez como un abuso sexual, la disociación puede ser considerada adaptativa porque reduce el intenso dolor emocional. Sin embargo, si la disociación continúa en la edad adulta, cuando el peligro original no existe, puede ser disfuncional y acarrear problemas asociados.

Su diagnóstico

El diagnóstico de trastorno de despersonalización/desrealización consiste en experiencias persistentes o recurrentes de despersonalización, desrealización o ambas que causan un malestar significativo en la vida del individuo. 

Estos episodios no son originados por enfermedades médicas, otros trastornos mentales, drogas o fármacos. Aunque, como hemos visto, los episodios de despersonalización o desrealización no entrañan ningún riesgo, y son relativamente frecuentes en casos aislados, cuando son repetidos pueden limitar enormemente la vida y causar un gran sufrimiento en el individuo afectado. En estos casos es conveniente acudir a un profesional, que aporte las herramientas necesarias para poder entender, manejar y dominar este confuso, y poco conocido trastorno.