El trastorno por déficit de atención con hiperactividad, conocido comúnmente por la abreviatura “TDAH”, se caracteriza por dos conjuntos de síntomas distintos: los que se relacionan con el exceso de actividad y con la impulsividad conductual y los que se deben a problemas de atención focalizada y sostenida.

Hablamos de “trastorno por déficit de atención sin hiperactividad” en los casos en que los síntomas de inatención predominan de forma clara sobre los de hiperactividad e impulsividad. En este artículo analizaremos las características, los síntomas y las causas neuropsicológicas del déficit de atención sin hiperactividad.

El trastorno por déficit de atención sin hiperactividad

En el año 1980 apareció la tercera edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, conocido habitualmente como “DSM-III”. En esta versión del manual se sustituyó la nomenclatura “reacción hipercinética en la infancia” por la de “trastorno por déficit de atención”, quedando la hiperactividad en un segundo plano a nivel de diagnóstico.

Este cambio de perspectiva se debió principalmente a las investigaciones de la psicóloga canadiense Virginia Douglas, cuyos resultados sugirieron que los aspectos clínicos nucleares de este trastorno son las dificultades para prestar atención de forma sostenida a estímulos, para inhibir los impulsos y para la organización de los procesos cognitivos.

En consecuencia, a partir de los años 80 empezó a distinguirse entre dos subtipos del trastorno por déficit de atención: uno en que predominan los síntomas de hiperactividad, equivalente a la forma clásica del síndrome, y otro en que este tipo de signos no existen o son menos relevantes a nivel clínico que la inatención y/o que la impulsividad conductual.

En el DSM-IV y en el 5, que ha aparecido muy recientemente, se distinguen dos categorías de síntomas al describir el trastorno por déficit de atención con hiperactividad: los de inatención, como los problemas para organizar tareas y la facilidad para la distracción, y los de hiperactividad e impulsividad (exceso de actividad física y verbal, interrumpir a otros, etc.).

Síntomas principales y cuadro clínico

El trastorno por déficit de atención sin hiperactividad o de predominio inatento se caracterizan sobre todo por la presencia de síntomas derivados de problemas neurológicos que interfieren en los mecanismos de inhibición cerebral. Esto hace que las personas con este trastorno tengan dificultades para mantener la atención de forma focalizada y sostenida.

En este sentido, el DSM-5 afirma que se debe diagnosticar esta variante del TDAH cuando un niño presenta al menos 6 de estos síntomas de forma marcada y persistente desde antes de los 12 años (en el caso de los adolescentes y los adultos con 5 signos es suficiente):

  • Descuidos y falta de atención en tareas académicas, laborales y de otro tipo, especialmente en relación a los detalles.
  • Dificultades para mantener la atención de forma sostenida tanto en actividades recreativas como en otras.
  • Con frecuencia la persona da la impresión de que no está escuchando o de que está ausente cuando se le habla.
  • Fallos al seguir instrucciones que llevan a la falta de compleción de tareas, y que no se deben a negativismo ni a problemas de comprensión.
  • Problemas para organizar y planificar actividades, especialmente si son secuenciales; incluye la gestión inadecuada del tiempo.
  • Evitación y falta de motivación y de placer por tareas que requieren un esfuerzo mental significativo y mantenido.
  • Pérdidas frecuentes de objetos importantes para la realización de actividades determinadas.
  • Facilidad para la distracción a causa de estímulos externos y de contenidos mentales no relacionados con la tarea actual.
  • Olvidos frecuentes relacionados con actividades cotidianas, como hacer los deberes, asistir a visitas médicas o pagar facturas.

Por contra, en estos casos los síntomas y signos de hiperactividad y/o de impulsividad son significativamente más leves que los que se asocian a déficits de atención. Existe también un tipo mixto en el que se combinan síntomas importantes de estas dos dimensiones principales.

Durante décadas se ha relacionado el trastorno por déficit de atención sin hiperactividad con el tempo cognitivo lento, caracterizado por hipoactividad, lentitud, pereza y confusión mental. En la actualidad se sabe que también aparece en casos con predominio hiperactivo e impulsivo y en otras alteraciones psicológicas, de modo que no es específico de este problema.

Causas y características neuropsicológicas

Según la revisión de la evidencia científica disponible que llevó a cabo Adele Diamond (2006), el problema cognitivo principal de las personas con déficit de atención sin hiperactividad se encuentra en la memoria operativa o de trabajo. Este conjunto de procesos nos permite almacenar información a corto plazo y realizar operaciones sobre ésta.

Diamond afirma que los signos que se detectan en quienes tienen este trastorno no se deben tanto a su mayor facilidad para la distracción o para la inhibición conductual, lo cual ha sido propuesto con frecuencia, como al hecho de que se aburren fácilmente a causa de una hipoactividad cerebral crónica. Esto explicaría su falta de motivación para muchas tareas.

A nivel biológico-estructural estos problemas parecen relacionarse con las conexiones entre la corteza frontal y la parietal. Mientras que la motricidad y las funciones ejecutivas, como la inhibición conductual y la planificación, dependen principalmente de los lóbulos frontales del cerebro, los parietales se ocupan del procesamiento simbólico y aritmético, entre otras funciones.

El metaanálisis de Diamond sugiere que las diferencias detectadas entre el TDAH de predominio inatento y el hiperactivo/impulsivo (en cuanto a alteraciones neurológicas, síntomas, comorbilidades psicopatológicas y respuesta a la medicación) podrían ser suficientes para justificar la división de este trastorno en dos síndromes diferenciados.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5th Ed.). Arlington: American Psychiatric Publishing.
  • Diamond, A. (2006). Attention-deficit disorder (attention-deficit/hyperactivity disorder without hyperactivity): A neurobiologically and behaviorally distinct disorder from attention-deficit/hyperactivity disorder (with hyperactivity). Development and Psychopathology, 17(3): 807-825.