Una ayuda para dar sesiones a pacientes.

Uno de los momentos más difíciles dentro de la carrera profesional de los psicoterapeutas, ya sea en el ámbito clínico o sanitario, es la realización del EPS (Ejercicio Profesional Supervisado). Teniendo en cuenta esto, quizás te interesen estos pequeños consejos para tu primera sesión como psicoterapeuta. Ayudas para aliviar los nervios de las primeras sesiones con tus pacientes o clientes.

Consejos para tus primeras sesiones como psicoterapeuta

Sigue estas pautas para atravesar este proceso de la manera más productiva posible.

1. Los nervios no son tu enemigo

Todo primer paso da miedo, y el primer encuentro con un paciente o cliente pone en duda todo aquello que has aprendido durante los 4 o 5 años de licenciatura. No pasa nada, los nervios son algo natural y estarán presentes en mayor o menor grado independientemente del paso del tiempo y toda la experiencia que acumules. Es normal, puesto que no sabes qué tipo de individuo estará sentado frente a ti y cuál es su historia de vida.

Debes recordar que, pese a los nervios, si estás ofreciendo tu ayuda a nivel profesional es por algo: has llegado hasta ahí porque tus habilidades lo han hecho posible.

2. Ten a la mano toda la papelería necesaria

Esta es una parte sumamente importante, pues contar con toda aquella papelería que te ayude a recopilar la información del paciente es clave para poder brindar el servicio adecuado. Esto incluye:

Hoja de compromiso

Contar con una hoja de compromiso es relevante dentro del ejercicio profesional, más si estas en tu práctica profesional supervisada (EPS), puesto que aún no cuentas con los títulos oficiales y el colegiado activo. Este compromiso será el aval en el cual el paciente o cliente da su consentimiento para empezar la etapa de recopilación de datos (anamnesis), evaluación y por supuesto el tratamiento.

Dato importante: debes contar con una hoja para adultos y una para niños y adolescentes que deberán firmar los padres.

Fichas clínicas

Este documento es como la “carta de presentación” de tu paciente/cliente, recopila: los datos generales, el motivo de consulta, la fecha de inicio de terapia y la fecha de finalización, si tú sientes la necesidad puedes incluir: en que momento empezó el problema, si hay algún estimulo o un factor estresante que este agravando la situación o los síntomas.

Historias clínicas

Un tipo de documento clave para poder realizar un buen diagnóstico y junto con ello, un buen tratamiento. Este documento recopila toda la información de vida del paciente/cliente, eso incluye:

  • La información general (nombre, apellidos, edad, sexo, etc).
  • Motivo de consulta.
  • Inicio y factores que agraven síntomas y signos.
  • Historia breve del problema (importante averiguar todos los detalles).
  • Historia familiar.
  • Historia prenatal, perinatal y posnatal.
  • La historia de la adolescencia.
  • Datos de la adultez.
  • Historia médica y antecedentes familiares relacionados con problemas emocionales o trastornos mentales.
  • Etc.

Recopilar toda la información antes mencionada toma tiempo. Como consejo, procura no correr en la recopilación de estos datos, a veces los pacientes/clientes en su primera sesión lloran la mitad de está y se quejan lo que resta, por lo tanto debes ir tomando apuntes de todo aquello que puedas tomar “en el aire”. Si es necesario, realiza preguntas directas.

Examen mental

Este documento también es clave para un buen diagnóstico. En él apuntaras o tacharas todo aquello relacionado con los signos del paciente o cliente, por ejemplo: su apariencia (luce descuidado, desarreglado, tiene cicatrices), su percepción (tiene alucinaciones, ilusiones, etc.), sus pensamientos (tiene delirios, ideas de referencia, fuga de ideas, etc.). Debes tenerlo a la mano desde que le ves llegar al consultorio o le ves en la sala de espera.

Hojas de evolución

Si quieres ser un buen terapeuta, debes llevar un registro de todos los progresos de tus pacientes o clientes, desde la primera sesión hasta la última. En las hojas de evolución apuntarás los cambios que se vayan dando en el transcurso de las sesiones, por ejemplo: “SESIÓN #7: Juanita presenta una reducción de los síntomas depresivos, ha realizado las tareas en casa y disfruta más las actividades con su familia".

Control de citas

Por cuestión de orden y buena gestión de tus pacientes, puedes llevar un control de las citas en físico o en digital (por ejemplo, con alguna App). De esta manera sabrás qué citas faltaron y qué citas no, si han hecho sus tarea pendientes, si debes darlos de baja...

Diario de campo

Este será imprescindible si eres un practicante. Aun así, lo sugiero también a todos los profesionales, llevaras apuntes de todo lo que realizas en las sesiones con cada paciente/cliente, podría ser clave para descubrir si el tratamiento está siendo efectivo o si quizá si has cometido algún error en la realización de alguna técnica.

Plan Terapéutico

Algo que hace sentir muy seguro al paciente es tenerlo todo listo, notar que los esperas con todo un surtido de actividades que realizarán en los cortos 45 o 60 minutos de la sesión. Esto no solo dará una buena imagen de ti, sino que también el paciente tendrá avances muy significativos, especialmente si están acudiendo a ti para una terapia breve.

Banco de datos

Esto queda a criterio del practicante o profesional. Llevar un banco con todos los datos de los clientes que has atendido durante el año te ayudará a saber cómo te ha ido y si es necesario mejorar tu plan de marketing.

Extras: entrevistas a docentes y hojas de referencia

A veces a la consulta llegan niños/niñas referidos por la escuela. Para tu control personal,** solicitar que el docente brinde información** es de mucha utilidad o cualquier persona que esté realizando la referencia del paciente/cliente hacia tu consultorio.

3. La evaluación y los primeros tropiezos

Algo clave y de mucho apoyo en los procesos de terapia es sin lugar a dudas la evaluación. Es importante que conozcas y armes tus propias baterías “estándar” de test psicológicos. No es necesario que seas una “maquina” y conozcas de memoria y al pie de la letra las instrucciones de todas las pruebas. Por eso mismo sugiero que escojas de 2 a 4 pruebas básicas

Escoge aquellos test psicológicos que domines y que puedan arrojar información auxiliar para el diagnóstico de tu paciente. En algunos casos las pruebas de personalidad son muy útiles también, por lo que te invito a que investigues más a fondo que pruebas se adapten mejor a la población que atenderás.

4. Ética

Como profesionales o futuros profesionales, debemos seguir las normas que nos propone nuestro código deontológico.

Las personas que llegan a la consulta, son eso… personas, que están solicitando no solo ayuda sino un servicio profesional. Por eso mismo es bueno cuidar algunos detalles tales como la vestimenta, llenar el papeleo correspondiente y mencionado anteriormente, evaluar y entregar resultados y para finalizar el diagnóstico.

Es importante tener en cuenta también el enfoque terapéutico del cual harás uso: la que se basa en más evidencia científica es la Terapia Cognitivo-Conductual, aunque hay diferentes intervenciones propuestas para cada uno de los problemas psicológicos.

5. La empatía

Considero que esta es la clave para que el cliente tenga avances significativos. Etablecer una buena relación terapéutica, siempre dentro de un marco de referencia, es fundamental. El problema es que al principio hay una severa carga emocional, pues los pacientes acuden para desahogarse y lograr resolver sus conflictos, y muchas veces esta carga emocional comienza a afectar nuestra vida privada. Es necesario que la relación terapéutica sea una combinación de empatía y profesionalidad.

Nunca olvides...

Para finalizar, recuerda siempre que no solo es importante hacer uso de técnicas. En mi experiencia, he conocido practicantes y profesionales que consideran las técnicas como el centro de la terapia, debo reconocer que en parte es cierto que son muy importantes, pero no olvides que estas tratando con una persona. Mantén la empatía y la compasión siempre dentro del marco de la terapia.

Autor: Hary Winther