El aplanamiento afectivo es una de las evidencias de que los trastornos mentales escapan a nuestros esquemas preconcebidos acerca de lo que significa sufrir.

Esto es así porque las personas que experimentan este fenómeno mental, a pesar de ver reducida su capacidad de experimentar emociones y de expresarlas, no sienten malestar por este hecho en sí, tal y como cabría esperar de alguien que es reprimido, sino que en todo caso sufre por las consecuencias que este hecho genera en su entorno social.

En este artículo veremos cuáles son las señales típicas del aplanamiento afectivo, sus causas y los tratamientos asociados a este fenómeno.

¿Qué es el aplanamiento afectivo?

El aplanamiento afectivo es un fenómeno psicológico relacionado con la falta de expresión y experimentación de emociones. De hecho, esta condición también es llamada simplemente indiferencia emocional, pues quien la experimenta actúa como si no le interesase el trasfondo emocional, propio o ajeno, de las situaciones que vive.

Por ejemplo, una persona con aplanamiento emocional puede permanecer indiferente ante un accidente de tráfico con heridos graves, o no reaccionar al ver que un familiar suyo llora. Del mismo modo, no demostrará estar muy contento ni muy enfadado, o será muy difícil que reaccione de esa manera (o de una forma que recuerde tímidamente a la expresión de esas emociones).

Además, como veremos, el aplanamiento afectivo es un síntoma típico de trastornos mentales severos como la esquizofrenia, así como de las demencias y otras enfermedades neurológicas.

La indiferencia emocional: síntomas

Hay que tener en cuenta que aunque el aplanamiento afectivo casi siempre va de la mano de otros síntomas que dañan la calidad de vida de la persona, en sí no es ni tristeza ni estupor, ni ningún otro estado que genere dolor psicológico. Es no solo la ausencia de emociones positivas intensas, sino también la reducción significativa en la frecuencia e intensidad con la que se dan los estados emocionales negativos.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que no existe un aplanamiento afectivo puro, y la mayoría de las personas que experimentan de primera mano esta condición pueden llegar a experimentar emociones en mayor o menor medida, aunque sea solo ante situaciones excepcionalmente importantes. Como en cualquier rasgo psicológico, la expresión y vivencia de emociones va a cantidades, no todo es “o sí o no”.

La diferencia con la anhedonia

El aplanamiento afectivo no es exactamente lo mismo que la anhedonia. Esta última es, en un sentido estricto, la incapacidad de sentir placer. 

Aunque en muchos casos aplanamiento afectivo y anhedonia van de la mano y por consiguiente a veces cuesta distinguir los efectos de una de los de la otra (al darse en el mismo individuo), en el aplanamiento afectivo la indiferencia hacia las emociones es global, mientras que en la anhedonia se centra solo en la apreciación del carácter placentero de las experiencias.

La diferencia con la depresión

El aplanamiento afectivo no debe ser confundido con el efecto que tiene la depresión sobre el estado de ánimo.

Mientras que los trastornos depresivos generan anhedonia y decaimiento general del estado de ánimo, las personas con aplanamiento afectivo no se notan decaídas. Simplemente, viven las emociones de un modo muy poco intenso, o no las experimentan en absoluto: ni las positivas, ni las negativas. Por eso es frecuente que en lo emocional no digan tener un problema, dado que no es algo que les cause malestar.

Por ejemplo, no es lo mismo que una persona fumadora no aprecie el sabor de un cigarrillo a que no pueda sentir pena por la muerte de una mascota.

Causas del aplanamiento afectivo

Las causas del aplanamiento afectivo casi siempre tienen que ver con otros problemas y síntomas que constituyen un trastorno mental o enfermedad neurológica. En este sentido destacan los Trastornos del Espectro Autista, la esquizofrenia y las demencias.

1. TEA

Algunas personas autistas notan dificultades a la hora de experimentar de una forma vívida emociones, y de expresarlas. Esto, sumado al resto de problemas que tienen a la hora de comunicarse con los demás, hace que sus relaciones sociales sean dificultosas.

2. Esquizofrenia

En algunos pacientes con esquizofrenia el aplanamiento afectivo también es habitual. Este fenómeno sería uno de los síntomas asociados a las severas alteraciones psicológicas que produce esta patología.

Así pues, en la esquizofrenia el aplanamiento afectivo forma parte de los llamados síntomas negativos, aquellos que tienen que ver con la falta de ciertos procesos psicológicos, y no con su exceso o su presencia indeseada (esto último es lo que ocurre, por ejemplo, con las alucinaciones).

3. Demencias

Las personas con demencia pueden llegar a presentar aplanamiento afectivo como consecuencia del progresivo empobrecimiento de la variedad de experiencias mentales que sufren a causa de la degradación del cerebro.

Tratamiento

El aplanamiento afectivo no se trata como algo aislado, sino como una de las manifestaciones de un trastorno o enfermedad mental. Es por eso que los esfuerzos de los programas de intervención clínica van dirigidos a la raíz de este problema, algo que depende según cada caso y las características de los pacientes. Eso sí, normalmente se requiere el uso de psicofármacos.