De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad y el sobrepeso son dos de los grandes problemas de salud que enfrenta la población mundial actualmente. Se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede perjudicar seriamente la salud.

Es decir, que el problema del sobrepeso y la obesidad es que son dos de los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, trastornos de aparato locomotor y algunos cánceres.

Afortunadamente hemos podido detectar muchas de las causas, lo que a largo plazo nos puede llevar a reducir su prevalencia. Uno los factores de riesgo para el aumento de peso, que más se han discutido en los últimos años es la ansiedad.

Ansiedad y estrés: ¿son lo mismo?

Estrés y ansiedad son palabras que en ocasiones utilizamos como sinónimos porque ambas se refieren a estados psicológicos y fisiológicos que alteran nuestro estado de ánimo y nuestra actividad en general.

El estrés puede tener una cara positiva (el término en inglés para esto es “eustress”, o eustrés en español) que nos sirve para poder responder a las demandas del entorno, y huir o adaptarnos según la situación. Así, el estrés es el estado fisiológico amplio, que puede tener manifestaciones distintas y su presencia puede variar de manera regular.

Pero cuando el estrés es un estado constante, que no nos está sirviendo para responder adecuadamente a las demandas externas, y empieza a darnos la sensación de estar fuera de control, entonces se puede estar convirtiendo en un cuadro patológico más cercano a la ansiedad.

Según el nivel en el que se presenta, la ansiedad se caracteriza por una serie de experiencias psicológicas y fisiológicas como palpitaciones, taquicardia, sudoración, insomnio, sensación de falta de aire, movimientos constantes, falta de concentración, angustia.

La ansiedad es un cuadro más específico que el estrés y se acompaña de cambios importantes a nivel fisiológico, como la secreción de hormonas corticosteroideas en niveles muy altos y durante un tiempo prolongado, lo que a su vez hace que nuestro organismo y nuestro estado de ánimo no sean adaptativos, sino lo contrario.

Aunque sus causas son muy variadas, alguna de las más comunes son los estilos de vida relacionadas con las condiciones laborales o académicas, o experiencias más personales que causan vulnerabilidad, como maltrato, acoso, sensación de incertidumbre, la pérdida de un ser querido, entre otros.

¿Por qué la ansiedad puede causar sobrepeso?

La principal causa del sobrepeso y la obesidad es el aumento en la ingesta de alimentos de alto contenido calórico que son ricos en grasa. A su vez, este aumento puede ocurrir por muchos factores, por ejemplo, por la reducida actividad física, el procesamiento y distribución alimenticia, las dietas poco balanceadas o la falta de políticas que apoyen el sector salud.

Aparte de lo anterior, algunas investigaciones recientes nos han sugerido la ansiedad es otro de los factores de riesgo para el desarrollo de sobrepeso y obesidad, principalmente por la siguiente razón: cuando nos sentimos ansiosos comemos más (y peor).

Al encontrarnos en situaciones que nos provocan ansiedad, ocurre toda una serie de cambios químicos en nuestro cerebro. En estos momentos, algo que nos produce sensación de calma y satisfacción son los alimentos que tienen una mayor concentración calórica, que son asimismo menos saciantes, por lo que nos generan la necesidad de comer en grandes cantidades.

Además, el estrés constante y la ansiedad suelen provocar insomnio, lo que hace que en el día a día tengamos la necesidad de ingerir una mayor cantidad de alimentos, generalmente también con alto contenido calórico.

Específicamente, el consumo excesivo de azúcar activa el sistema cerebral encargado de metabolizar glucocorticoides, que son las hormonas que metabolizan los carbohidratos, y que además se activan en respuesta a la situaciones de estrés, provocando sensación de euforia. Esto último resulta adaptativo e importante para mantener la homeostasis en niveles de secreción moderados, pero en exceso puede ser problemático.

Algunos consejos para reducir ansiedad

La ansiedad, además de relacionarse con la obesidad, se relaciona con el sedentarismo y el alto consumo de sustancias psicoactivas como el alcohol o el tabaco, lo que a su vez, provoca mayor sobrepeso y obesidad. Además, tanto el sobrepeso como la ansiedad son dos problemas que afectan de manera importante a los niños.

La buena noticia es que algunas investigaciones sugieren que efectivamente, una reducción estable de los estados de ansiedad favorece la disminución del índice de masa corporal. Por esa razón es importante conocer algunas formas de evitarlo.

Debido a que las causas son bastante inespecíficas, algunas de las recomendaciones más generales que podemos hacer están basadas en la modificacion de habitos; cuestión que puede parecer bastante complicada, pero que también puede resultar sencilla si tiene un seguimiento adecuado.

1. Detectar los momentos en los que nos sentimos estresados o ansiosos

El estrés y la ansiedad pueden estar provocados por situaciones muy diversas, por ejemplo, algún conflicto que no hemos podido hablar o solucionar en el trabajo, en la escuela, con la pareja, con los amigos o con la familia; también puede pasar que no tengan una causa clara, o que se relacione una dificultad de poner límites a los demás.

En inicio es importante tener pistas sobre las situaciones que nos pueden estar provocando estrés constante, de manera que sea posible modificarlas o modificar nuestras posturas y decisiones ante ellas.

2. Buscar alternativas

Algo que debemos tener claro es que los hábitos no se modifican de un dia para otro, así como la ansiedad no desaparece de la noche a la mañana, con lo cual es importante aprender a encontrar relajación a través de cosas más funcionales que la ingesta excesiva de calorías.

Por ejemplo, aprender a desconectar y descansar, o a nivel de relaciones interpersonales procurar poner límites a los otros y ante nuestras propias exigencias. Asimismo y de acuerdo con nuestros intereses podemos elegir hacer ejercicio físico, salir a pasear, visitar a alguien, leer un buen libro, tomar un té, ver una película...

3. Establecer rutinas que incorporen hábitos saludables y experiencias agradables

Se trata de procurar que nuestro dia a dia este compuesto por algunas cosas básicas como tener una alimentación balanceada, en cantidad suficiente y lo más natural y fresca posible; hacer ejercicio moderado, tener momentos de descanso, compartir con nuestros pares, y procurar hacer actividades que nos produzcan motivación y satisfacción personal, lo que puede ser desde un hobbie hasta mantener aspiraciones profesionales a largo plazo.

En cualquier caso, es importante también pedir ayuda especializada si la necesitamos. Una visita a algún psicólogo, psiquiatra o neurólogo puede ser también muy útil para reducir nuestros niveles de ansiedad y mejorar nuestra respuesta a las situaciones estresantes.

Referencias bibliográficas:

  • Organización Mundial de la Salud. (2017). Obesidad y sobrepeso. Recuperado 25 de abril de 2018. Disponible en http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight
  • Tryon, M., Stanhope, K., Epe, E. et al. (2015). Excessive Sugar Consumption May Be a Difficult Habit to Break: A View From the Brain and Body. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 100(6): 2239-2247.
  • González-Ramírez, T., Monica, G. & Pompa-Guajardo, E. (2011). Disminución de la ansiedad y el índice de masa corporal en niños con sobrepeso y obesidad, después de un tratamiento multidisciplinario. Ansiedad y Estrés, 17(2/3): 211-219.
  • Strine, T., Mokdad, A., Dube, S. et. al (2008). The association of depression and anxiety with obesity and unhealthy behaviors among community-dwelling US adults. General Hospital Psychiatry. 30(2): 127-137
  • Tapia, A. (2006). Ansiedad, un importante factor a considerar para el adecuado diagnóstico y tratamiento de pacientes con sobrepeso y obesidad. Revista Chilena de Nutrición, 33(2): 325-357.