El cerebro es un órgano sumamente complejo que se encarga de, entre muchas otras cosas, procesar toda la información sensorial, es decir, controlar todo lo que percibimos a nuestro alrededor. Pero existen determinadas situaciones en las que nuestro cerebro juega con dichas percepciones, dando lugar a las no muy conocidas alucinosis.

Las personas que padecen o en algún momento han padecido estas alucinosis, refieren experimentar una serie de ilusiones visuales y/o auditivas.

¿Qué es una alucinosis?

Dentro de este cuadro alucinatorio, la alucinosis es propia de enfermedades no psiquiátricas, y hace referencia al estado en el cual una persona puede experimentar alucinaciones pero siendo completamente consciente de que aquello que percibe no es real.

La diferencia con el resto de alucinaciones es que, en estos casos, la persona es capaz de discernir perfectamente que no son reales; siendo esta completamente capaz de percibir que algo no funciona correctamente y, en consecuencia, pedir ayuda.

Durante un episodio de alucinosis el paciente se encuentra atento y bien orientado, e incluso puede entrar y salir de este estado con completa lucidez, siendo capaz de narrar con todo detalle lo que está percibiendo en la alucinosis en ese preciso momento.

Diferencias entre alucinación, pseudoalucinación y alucinosis

Además de poder ser tanto auditivas como visuales, estos tres cuadros tienen en común el hecho de aparecer en un espacio externo y poseer las propiedades de corporeidad y objetividad propias de las percepciones normales.

No obstante, a diferencia de las alucinaciones y pseudoalucinaciones, quien las experimenta es consciente de que se trata de una alucinación y por lo tanto no tarda en pedir socorro.

En cuanto a las alucinaciones y pseudoalucinaciones, estas suelen aparecer en enfermedades psiquiátricas como la esquizofrenia o la fase maníaca del trastorno bipolar.

Sin embargo, las alucinosis son más propias de enfermedades diversas como la intoxicación, el consumo o deprivación de fármacos y sustancias de abuso o la muy conocida alucinosis alcohólica. Todas ellas son explicadas a continuación.

Causas

Como se detalla anteriormente, la alucinosis no es propia de trastornos psiquiátricos, sino que más bien se da como consecuencia de situaciones de abuso de alcohol, sustancias psicoactivas o fármacos; aunque puede que también se dé, de forma excepcional, en algún trastorno cerebral.

1. Alucinosis alcohólica

Este tipo de alucinosis consiste en la percepción de un objeto o fenómeno que no se encuentra presente en ese momento debido a un exceso de consumo de alcohol.

Cuando esto sucede, la persona se percata del engaño que su mente le está infundiendo y puede asociarlo como algo causado por su estado.

La causa más típica de este síntoma está relacionada con la eliminación súbita de los hábitos alcohólicos excesivos, por lo que es habitual que estas alucinosis se vivan durante el síndrome de abstinencia.

Los pacientes que manifiestan este tipo de alucinosis provocadas por alcohol deben ser atendidos de forma urgente para intentar controlar el cuadro de síntomas, ya que si no recibe un tratamiento adecuado de forma inmediata puede agravarse; convirtiéndose así en un delirium tremens.

Este síndrome se caracteriza por ser un cuadro grave que incluye deshidratación, fiebre, alucinaciones visuales y auditivas, y que incluso puede derivar en la muerte por intoxicación aguda.

2. Sustancias de abuso o psicofármacos

Entre todos los efectos perjudiciales que el uso y abuso de drogas y psicofármacos tiene tanto en el cuerpo como en el cerebro, las alucinosis son de las más comunes.

Las drogas alucinógenas más habituales son:

  • Éxtasis (MDMA)
  • Psilocibina (DMT)
  • Mescalina
  • Dietilamida del Ácido Lisérgico (LSD)

El éxtasis, la psilocibina y la mescalina se elaboran a partir de ciertas especies de hongos y cactus alucinógenos, mientras que el LSD se obtiene sintetizando ergolina y triptaminas en un contexto de laboratorio; siendo este muchísimo más potente que cualquiera de los anteriores.

3. Trastornos cerebrales

Existen ciertas enfermedades cerebrales cuyas manifestaciones incluyen episodios de alucinosis. Estos trastornos pueden ser bien neurológicos, genéticos, o bien provocados por lesiones o tumores cerebrales. Estos síntomas varían mucho en función del paciente y de la gravedad de la enfermedad.

Síndrome de Charles Bonnet o alucinosis orgánica

Uno de los casos en los que la alucinosis tiene una causa orgánica es en el Síndrome de Charles Bonnet, de ahí que también sea conocido como alucinosis orgánica. Este nombre proviene del hecho de que existe algo medible, pesable o cuantificable que cause esta enfermedad.

El Síndrome de Charles Bonnet es una enfermedad asociada a personas que padecen pérdida visual. En estos casos concretos, los pacientes presentan también alucinaciones visuales complejas.

Este trastorno afecta a personas que están mentalmente sanas pero que sufren de una pérdida visual significativa. Estos pacientes experimentan de forma recurrente alucinaciones visuales, vivas y complejas, teniendo como particularidad que los personajes u objetos percibidos son de menor tamaño del habitual.

Dado que se tratan de alucinosis y no de alucinaciones, quienes las padecen saben perfectamente que no son reales, y al ser puramente visuales no afectan a ningún otro sentido.

Quienes padecen de Síndrome de Charles Bonnet pueden percibir una gran variedad de alucinaciones. Desde los más comunes, como patrones coloreados complejos y personas, hasta animales, plantas y objetos animados.

El Síndrome de Charles Bonnet está asociado a lesiones de cualquier segmento de la vía visual, y viene generalmente causado por una degeneración macular relacionada a la edad avanzada (DMAE) y con grandes defectos del campo visual. Dichas alucinaciones generalmente cesan cuando el paciente ejecuta algún movimiento ocular.