En la era de la tecnología y de las comunicaciones, hay un fenómeno que está preocupando a los profesionales de la salud mental: cada vez hay más personas con adicción al móvil, completamente "enganchadas" a su smartphone.

Los podemos ver absortos en su día a día, mensajeándose por WhatsApp, sin poder despegar la vista de la pantalla. Esto les conduce a estar constantemente revisando si tienen alguna notificación nueva, impidiéndoles disfrutar de las actividades del día a día, puesto que siempre tienen una parte de su mente pendiente del refuerzo positivo que les brinda las redes sociales o las apps de mensajería instantánea. Es lo que se conoce como Síndrome FOMO, tal como describió el psicólogo Jonathan García-Allen.

¿Qué es la adicción al móvil (celular)?

La adicción al móvil es cada vez más habitual y es una señal de que cada vez somos más dependientes de las tecnologías. Algunas personas no hacen un uso racional y positivo de ellas, sino que acaban por mantener una relación de dependencia con los gadgets. En ocasiones, esta adicción se conoce con el neologismo nomofobia.

Esta adicción puede comportar graves problemas y malestar.

Síntomas

Algunos de los síntomas y señales que pueden indicarte que sufres adicción a tu teléfono móvil (o celular, como se conoce en Latinoamérica), son los siguientes:

  • La persona afectada no es capaz de comer, mantener una conversación, trabajar o realizar actividades placenteras sin comprobar frecuentemente si le han mensajeado o llamado a través del teléfono móvil.
  • No son capaces de dormir si no tienen el smartphone encendido.
  • Se despiertan frecuentemente para revisar el móvil en busca de nuevos mensajes o llamadas.
  • Revisan habitualmente el estado de WhatsApp de sus amigos y familiares.
  • Se ponen ansiosos o tristes si pierden o se olvidan el móvil.
  • Sienten desazón, ansiedad o malestar si se les agota la batería.
  • Comprueban con excesiva frecuencia si alguien les ha mensajeado o llamado. También están al tanto de cualquier notificación en sus redes sociales.

Consecuencias y efectos

Existen una serie de consecuencias negativas derivadas de la adicción al teléfono móvil. Estos efectos negativos pueden clasificarse según varias características.

1. Ansiedad

Al tratarse de una dependencia, puede venir vinculada a estados de ansiedad y compulsión. Cuando la persona se olvida el móvil en casa, por ejemplo, siente que le falta algo, se siente incomunicado y esto le puede generar ansiedad y malestar. En concreto, este malestar ha sido conceptualizado recientemente como tecnoestrés.

2. Compulsión

La tendencia a revisar el móvil cada pocos minutos puede ser considerada una compulsión. Es una conducta, un hábito adquirido que no es adaptativo ni nos reporta nada positivo, pero que la persona adicta no puede evitar.

3. Deterioro de las relaciones personales

También existen efectos negativos de la adicción al móvil vinculadas al deterioro de las relaciones interpersonales. Muchos expertos señalan la paradoja de que, en la época histórica en que más conectados estamos a otras personas y culturas, más sufrimos los efectos de la soledad, el aislamiento y la incomprensión.

Todos hemos notado que las reuniones entre amigos han cambiado en la última década. Es casi impensable que las charlas amistosas no se vean constantemente interrumpidas por alguno de los amigos, que no puede dejar de revisar su móvil, responder mensajes, llamadas...

Incluso es posible observar como en grupos de amigos, todos y cada uno de ellos están más pendientes de su teléfono móvil que de las personas que tienen delante. Esta especie de autismo colectivo hace que no disfrutemos de las interacciones en persona, ya que estamos en modo multitarea y prestando atención al smartphone, lo que acaba desvirtuando el sentido de la reunión, generando pausas frecuentes, y por tanto no dejándonos fluir y mantener una conversación fresca y dinámica.

El presentismo amistoso

En otro antiguo artículo del psicólogo laboral Jonathan García-Allen publicado en Psicología y Mente hablamos sobre el presentismo laboral. Este fenómeno ocurre cuando un trabajador acude a su puesto de trabajo pero, por algún motivo, dedica gran parte de la jornada a cuestiones no relacionadas con sus funciones laborales.

De algún modo, la adicción al móvil está causando un fenómeno parecido en las relaciones interpersonales. Nuestros encuentros amistosos o románticos se ven empañados por constantes interrupciones. Esto altera la magia y el carácter único e irrepetible de cada interacción.

La imagen que mostramos con esta actitud es muy negativa. Lo hemos normalizado, pero paremos a pensar por un segundo: ¿cómo nos sentiríamos si alguien con quien hemos quedado estuviera constantemente perdiendo la atención en nosotros para mirar a otro individuo sentado a varios metros, o a una pantalla de televisión? Probablemente aguantaríamos unos minutos, hasta que nos enfadaríamos y abandonaríamos el lugar.

Desde luego, hay personas que no tienen el mal hábito de consultar su teléfono móvil mientras comen o salen a tomar algo con un amigo. Esto es de agradecer. Y, por supuesto, merecen nuestro respeto y que dejemos de actuar dividiendo nuestra atención entre la conversación real y las conversaciones virtuales. Es una cuestión de respeto, de educación y de valorar a la otra persona y ofrecerle nuestra atención plena. Su tiempo es igual de valioso que el nuestro.

Referencias bibliográficas:

  • Davey S, Davey A (2014). "Assessment of Smartphone Addiction in Indian Adolescents: A Mixed Method Study by Systematic-review and Meta-analysis Approach".
  • Gibson, E. (2011). Smartphone dependency: a growing obsession with gadgets. Disponible en: USA Today
  • Jonathan K. J. (1998). "Internet Addiction on Campus: The Vulnerability of College Students". CyberPsychology & Behavior. 1 (1).