Tal vez hoy en día nos parece obvio pensar en que la relación existente entre una madre y su bebé tiene una gran importancia en el desarrollo humano, pero esta idea no ha sido siempre tan evidente.

La idea de la importancia del apego en la infancia ha estado presente a menudo en las diferentes sociedades, pero no sería hasta la creación de la Teoría del Apego en la que se analizarían los efectos de su presencia o ausencia. Esta teoría fue elaborado por John Bowlby, de quien os dejamos una breve biografía.

Biografía de John Bowlby

Edward John Mostyn Bowlby, más popularmente conocido como John Bowlby, nació en Londres el 26 de febrero de 1907. Hijo de Sir Anthony Alfred Bowlby, que tendría el título de barón como cirujano de la casa real, y de Mary Bridget Mostyn, fue educado como el cuarto de seis hermanos en un entorno acaudalado de la alta sociedad burguesa.

En aquella época las clases altas solían dejar a los pequeños al cuidado del servicio, disponiendo de niñeras que los cuidaban.

Infancia

Los primeros años de John Bowlby transcurrieron al cuidado pues de una cuidadora llamada Minnie, teniendo poco contacto con su madre. Sin embargo, a los cuatro años esta dejaría el servicio doméstico de la familia, causándole su partida un gran sufrimiento y sensación de pérdida al pequeño. Aunque fue sustituida, la nueva niñera tenía un carácter frío que no le hacía sentir cómodo.

En 1914 estalló la Primera Guerra Mundial, lo que hizo que el padre del menor se enrolara y se volviera una figura ausente de la que Bowlby y sus hermanos apenas tendrían noticias al no compartir su progenitora el contenido de las misivas que éste enviaba.

Unos años después de ello sería enviado a un internado, en parte como manera de mantenerlos protegidos en caso de ataque. Este conjunto de eventos le generarían un gran dolor, que probablemente contribuyó a que con el tiempo sintiera la necesidad de trabajar aspectos como la vinculación, la ansiedad de separación y el miedo a la pérdida en menores.

Formación académica

Tras varios años de internado, estudió en el Colegio Naval de Dartnorth. Tras ello intentaría entrar a estudiar medicina en la Universidad de Cambridge, pero durante la realización de dichos estudios empezó a verse atraído por la psicología y los abandona para posteriormente empezar a formarse en psicología en el Trinity College de la misma Universidad de Cambridge. Su interés principal se encontraba en la infancia y el período de desarrollo.

Tras graduarse, empezaría a hacer diversos estudios sobre menores delincuentes y desadaptados, observando que con frecuencia procedían de familias desestructuradas o habían sufrido malos tratos.

Unión a la British Psychoanalytical Society

En 1929 se matricularía en la Escuela Universitaria de Londres, finalizando sus estudios de Medicina (así como también en Cirugía) en 1934. Pero sus inquietudes con la psicología no habían terminado, formándose en psicoanálisis.

Durante el año 1937 sería aceptado como psicoanalista en la British Psychoanalytical Society , siendo analizado por Riviere entre otros. Tras ello sería entrenado por Melanie Klein en el psicoanálisis infantil y empezaría a realizar el análisis de menores. A pesar de su vinculación con esta autora las perspectivas de ambos diferirán, otorgando Bowlby una mayor importancia a los factores ambientales y de crianza y a la relación real entre madre o figura maternal e hijo. Ello hará que sea rechazado y criticado por parte de la escuela psicoanalítica al dejar de lado aspectos tan centrales en esta teoría como el inconsciente.

En 1938 contrajo matrimonio con Úrsula Longstaff, con quien tendría cuatro hijos. Ese mismo año recibiría la propuesta de presidir el Trinity College, propuesta que aceptaría. Además, comenzó a trabajar en la unidad de psiquiatría infantil de una clínica de Canonbury. Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial le llevaría a ser reclutado. Llegaría a tener el cargo de teniente coronel, en el cuerpo médico.

Clínica Tavistock y participación en la OMS

Acabada la guerra, aceptaría un puesto de director adjunto en la Clínica Tavistock en 1950, pudiendo observar de primera mano los efectos de la guerra en la psique de sus pacientes. En esta clínica terminaría por coincidir y trabajar con Ainsworth (quien posteriormente ampliará su teoría del apego y realizaría numerosas contribuciones al respecto).

Ese año Bowlby también empezaría a ser consultado por la Organización Mundial de la Salud de cara a asesorar respecto a la posible salud mental de aquellos niños que habían quedado sin hogar tras la guerra. Esta contribución ayudaría en gran medida a crear con el tiempo la Carta de los Derechos del Niño.

Los años posteriores el autor realizaría numerosos experimentos y estudios que le permitieran comprender el desarrollo infantil. Maternal Care and Mental Health sería una de sus publicaciones más prestigiosas de aquella época, siendo el preámbulo de su teoría del apego.

Formulación de la Teoría del Apego

La aportación a la psicología más conocida de Bowlby se desarrollaría entre 1969 y 1980, naciendo la Teoría del Apego como descripción de la relación entre las vivencias y relaciones emocionales durante la infancia y el comportamiento, estableciendo la necesidad de forjar vínculos de apego seguro.

Se trabajan aspectos como los efectos del abandono o la ambivalencia y la necesidad innata de cuidados maternos que genera el sentimiento de apego. Se describe el apego como un mecanismo de adaptación basado en la búsqueda de protección contra posibles agentes hostiles, así como las consecuencias de cortar dicha vinculación o bien no satisfacer esta necesidad.

Deceso y legado

Bowlby se retiró en 1972, si bien continuó escribiendo el resto de su vida y realizando tareas de investigación. Este importante psicoanalista falleció en la escocesa Isla de Skye el 2 de septiembre de 1990, a los ochenta y tres años de edad.

Su legado es amplio: a pesar de que su teoría ha sufrido diversas modificaciones y ha sido interpretada por múltiples autores, sigue presentando una gran influencia en la psicología enfatizando la importancia de la vinculación afectiva con nuestras figuras parentales en la infancia. También ha servido para elaborar diferentes técnicas y mecanismos de evaluación, como la situación extraña de Ainsworth.